domingo, 23 de diciembre de 2007

Si no se resuelve tema de la equidad "el conflicto social va a venir"

Domingo 23 de Diciembre de 2007 14:34
El Mercurio Online
SANTIAGO.- Un nuevo y urgente llamado a trabajar para resolver las inequidades del país hizo hoy el presidente de la Conferencia Episcopal y obispo de Rancagua, monseñor Alejandro Goic, quien aseguró que sin esos esfuerzos se corre el riesgo de que se genere un conflicto social.
"Confío que las personas que tienen capacidad en la economía y en la conducción del país sean capaces de encontrar una solución para que la sociedad chilena sea mucho más equitativa, porque de lo contrario, si no logramos resolver esto, el conflicto social va a venir", advirtió Goic, en conversación con Radio Cooperativa.
"La gente es inteligente, siempre lo ha sido, pero hoy tiene mucha más conciencia", agregó el prelado.Recordando el impacto que generó a nivel político y social su propuesta de "salario ético", el prelado aseguró que no lo buscaba, pero siente que interpretó a gran parte de la población."
El eco que encontró mi opinión, y la cifra, fue porque interpretó, a mi modo de ver, a una inmensa mayoría de chilenos. En este momento hay cerca de un millón de nuestros compatriotas que no gana ni siquiera el mínimo", subrayó el obispo, quien reconoció que aunque vive austeramente, no podría mantenerse con esa cantidad.
El presidente de la Conferencia Episcopal reconoció que lo sorprendió el impacto de su propuesta de "salario ético", pero enfatizó que interpretó "a una inmensa mayoría de chilenos".
El obispo de Rancagua y presidente de la Conferencia Episcopal, Alejandro Goic, reiteró su llamado a los responsables de la conducción del país a hacer un esfuerzo para solucionar el problema de la desigualdad, como una manera de prevenir un eventual estallido social.

En conversación con El Otro Chile, el sacerdote se refirió al impacto que tuvo en la opinión pública su propuesta de "salario ético".

"Creo que el eco que encontró mi opinión, y la cifra, fue porque interpretó, a mi modo de ver, a una inmensa mayoría de chilenos. En este momento hay cerca de un millón de nuestros compatriotas que no gana ni siquiera el mínimo", denunció el obispo, quien dijo que aún ni él, que lleva una vida austera, podría vivir con esa cantidad.

Monseñor Goic reconoció que se sorprendió por el impacto de sus dichos, al llamar a los empresarios a establecer un salario mínimo de 250 mil pesos.

Sin embargo, recalcó su convicción de que si no se buscan soluciones a los problemas de desigualdad, se corre el riesgo de crear un conflicto social.

"Confío que las personas que tiene capacidad en la economía y en la conducción del país sean capaces de encontrar una solución para que la sociedad chilena sea mucho más equitativa, porque de lo contrario, si no logramos resolver esto, el conflicto social va a venir", profetizó Goic, quien advirtió que "la gente es inteligente, siempre lo ha sido, pero hoy tiene mucha más conciencia". (Cooperativa.cl)

domingo, 21 de octubre de 2007

Lo hizo de nuevo

Las declaraciones de Joaquín Lavín han sido interpretadas de más. Se les ha atribuido una profundidad de la que carecen. No tienen mayor significado: son la reiteración de un personaje que hizo de la trivialidad, y a veces del sinsentido, su máxima virtud en la esfera pública.
CARLOS PEÑA
Joaquín Lavín ha querido sorprender una vez más declarándose bacheletista-aliancista; pero, como era obvio, sólo ha logrado epatar a los olvidadizos o a los recién llegados o a quienes por tedio, y a falta de otra cosa, se dejan asombrar.
Y es que despacharse una frase de ese calibre no tiene ninguna novedad:
equivale a bombardear las nubes de Santiago,
instalar vigías en el Paseo Ahumada,
construir playas artificiales en la ribera del Mapocho,
hacer nieve, vender best sellers a empresas públicas,
hacer circular buses para ejecutivos, instalar controles de salud en carpas insalubres,
llevar vedettes a visitar soldados,
declararse devoto de las necesidades de la gente,
delegar las decisiones en plebiscitos,
participar de ritos aimaras,
distribuir alarmas y rejas a granel,
multiplicarse a sí mismo mediante máquinas polaroid,
decretar la muerte de las ideas y su sustitución por las cosas,
declararse enemigo de la política
y sonreír una y otra vez como si nada importara demasiado;
o sea, declararse bacheletista-aliancista equivale a que Lavín haga el intento imposible de imitarse por enésima vez a sí mismo
y por eso, salvo a los olvidadizos, a los recién llegados o a los atrapados por el tedio, la última frase que infligió Lavín no debiera mover a escándalo.
Esa frase simplemente no significa nada, o, lo que es lo mismo, significa lo que aparenta: casi un oxímoron, o apenas un simple retruécano, destinado a sorprender.
oxímoron.
1. m. Ret. Combinación en una misma estructura sintáctica de dos palabras o expresiones de significado opuesto, que originan un nuevo sentido; p. ej., un silencio atronador.
A fin de cuentas, la derecha ha probado de todo:
confió en hombres providenciales;
toleró dictadores;
enarboló apellidos que recordaban a hombres providenciales;
puso sus ilusiones en candidatos que reducen lo público al policy making, y cosas semejantes. Quizá sea hora de que se decida a lo más obvio de todo: a hacer política.
En una palabra, si se ha de ejercer correctamente la política, no estaría de más disminuir un poco, siquiera un poco, la trivialidad.
Problemas acerca de los cuales pronunciarse de veras, y hablar en serio, no faltan.
¿Son los padres los que eligen la escuela, o la escuela la que elige a los padres?
¿Debe existir el financiamiento compartido?
¿Es correcto que la escuela reproduzca la herencia?
¿Cuánto deben pesar en la educación las preferencias de los padres?
¿Se debe crear un estado de protección social, o hay que confiar en que cada uno se rasque con sus uñas?
¿Son los derechos promesas de verdad, o simples deseos incumplidos?
¿Deben votar los chilenos en el extranjero?
¿Hay que distribuir la píldora del día después, o dejar la pasión entregada a su suerte?
¿Hay que mejorar el salario mínimo mediante transferencias directas?
¿Son los empresarios un dechado de virtudes?
¿Debemos llevar adelante una política de cohesión social?
¿Estimular algún sentido de comunidad entre nosotros?
¿Y por qué medios? ¿Cuánta desigualdad es tolerable?
¿Qué debemos hacer con las minorías indígenas?
¿Reconocerlas?
¿Esforzarnos para que se asimilen?
¿Y con las minorías sexuales?
¿Tolerarlas a condición de que no se muestren en público?
¿Y los inmigrantes?
¿Basta el sistema de precios para regular el trabajo, o habrá decisiones al margen del sistema de precios?
¿Y qué me dice usted de la justicia?
¿Seguiremos instituyendo a quienes delinquen en la causa de todos nuestros males?
¿Y los conflictos de familia?
¿Es lo mismo fortalecer la familia que promover un único ideal de vida familiar?
¿Ha de haber una política de igualdad de géneros, o seguiremos llamando homicidio al femicidio?
¿Y el transporte público?
¿Deberán proveerlo y financiarlo exclusivamente los privados, o habrá alguna razón para que se llame público?
Y la pregunta del millón: ¿valió la pena tanto sufrimiento?
Ese tipo de preguntas son las que confieren sentido y utilidad a la política. Ninguna de ellas es un asunto de policy making. Son decisiones finales acerca de nuestra vida en común: de eso se trata la política. Por eso, si se ha de ejercerla correctamente, sería bueno no decidirse por las frases y optar de una buena vez por las ideas, por algo que merezca recordarse o discutirse, en vez de insistir en juegos de palabras y en sonrisas que no son más, para qué estamos con cosas, que la enésima imitación de un personaje que, por lo visto, ya amenaza con tiranizar a su autor haciéndolo transitar, sin que él mismo casi se dé cuenta, desde el momento sublime de la primera vez al instante ridículo de la simple reiteración.

martes, 2 de octubre de 2007

- SUELDOS Y SALARIOS.

Lo mínimo, lo ínfimo y lo grotesco.

Ya viene

EL PODER ABSOLUTO

A las grandes fusiones de inicios de la década, con la absorción del Santiago por el Santander y el Edwards por el Chile, hoy agrega un nuevo hito: la unión del Citibank, filial chilena del mayor banco del mundo, con el Banco de Chile, este último controlado por el grupo Luksic.
Con la nueva maniobra, el Banco de Chile, cuyo control permanece en manos de los Luksic, pasa del 18% del mercado de las colocaciones (o créditos) a un 20%, sólo superado levemente por el Santander, que tiene un 21,8 por ciento y ostenta el primer lugar.
Tras la fusión, que se concretará a partir del 1 de enero del 2008, estos dos bancos concentrarán el 41,8% del mercado, un sector de por sí altamente concentrado: los cuatro principales bancos, el Santander, Chile, BancoEstado y el BCI tienen casi el 70% del mercado financiero que está compuesto por más de veinte instituciones.
Para el Banco de Chile, la operación tendrá sin duda beneficios. Absorbe la cartera del Citibank, una entidad bien instalada entre los sectores de más altos ingresos, e integra a sus negocios la financiera Atlas del Citibank, que tiene un 13% de la participación en el segmento de consumo, la que se sumará a CrediChile.
La otras ventajas para el negocio financiero de los herederos de Luksic es compartir con Citibank la infraestructura internacional que posee este gigante financiero, en tanto también se le abren las posibilidades de ingresar al negocio de los fondos privados de pensiones: el Citibank, junto a la Cámara de la Construcción, es uno de los accionistas mayoritarios de la AFP Habitat.
El banco que surge de esta fusión es una institución de más de 7 mil millones de dólares: el Chile, avaluado en más de 6 mil y la filial chilena del Citibank, en mil. Al observar estas cifras, es necesario recordar que hace pocos años el BancoEstado le prestó cerca de 200 millones de dólares al grupo Luksic para la fusión entre el Chile y el Edwards.
Y cabe recordar también que este banco, el de Luksic, fue y es aún una de las instituciones con deuda subordinada tras el rescate que le hiciera hacia inicios de los 80 el Estado, entonces bajo dictadura.
Ni en la fusión con el Edwards ni hoy, con el Citibank, ha habido ni hay un gesto para liquidar con el Estado esta deuda.
Como en varias ocasiones, desde el rescate al sector financiero en los años 80 hasta la subvención que gozan los bancos que participan en el Transantiago, este rentable sector de la economía sigue disfrutando de subsidios estatales.
CONCENTRACION Y CRECIMIENTO DE LAS UTILIDADES
Las utilidades del conjunto de la banca aumentaron 15,6% respecto al mes anterior, en tanto las colocaciones tuvieron un aumento similar respecto al año anterior.
Altas ganancias en un negocio en plena expansión que está liderado, así como en las porciones de mercado, por el Santander, que ganó casi 126 mil millones de pesos (unos 244 millones de dólares); el Chile, con 82 mil millones (156 millones de dólares); el BCI, con 44 mil millones; y el BancoEstado, con más de 21 mil millones. Concentración en los mercados, y también en las utilidades y en la riqueza.
Estos resultados tienen su referente en la rentabilidad sobre capital, la que en algunas instituciones supera todo lo imaginable. Hacia el primer trimestre del año en curso, el banco de la plaza que lideraba el ranking de rentabilidad sobre capital y reservas era Falabella, con un 33%, pequeña institución orientada hacia los créditos de consumo.
Pero en el segundo lugar aparece el Chile, el segundo banco de la plaza en tamaño, con 28%, seguido por el Santander, con 27%. A este ritmo, en pocos años estas instituciones duplican el capital invertido.
Banco Falabella, hoy convertido en una de las principales sociedades anónimas del país no necesariamente por su área comercial, sino por la relación establecida entre el comercio y las finanzas mediante la ampliación masiva de los créditos de consumo, tiene entre sus proyectos extender esta área de su negocio mediante una fusión con el área financiera de D&S, la propietaria de los supermercados Líder y de la tarjeta Presto.
Ambas instituciones sumarían un 13% del mercado de los créditos de consumo y pasarían a ser la mayor empresa de retail de Sudamérica, con ventas anuales por sobre los 8 mil millones de dólares. Falabella, que es ya la primera institución en el mercado de los créditos de consumo, que es también la que más crece (sobre el 20% al año), ha entrado con fuerza en el negocio bancario, lo que representa una amenaza para las instituciones tradicionales.
La estrategia de Luksic con la fusión del Banco de Chile y Citibank, que incluye a la financiera Atlas, apuntaría a frenar la expansión de Falabella en este ámbito.

FUSIONES Y EXTERNALIZACION DE EMPLEOS
El proceso de fusiones y concentración de la propiedad y la riqueza, que tantos beneficios conlleva a sus protagonistas, tiene efectos inversamente proporcionales en la economía, en la vida social y en las actividades humanas.
De partida, una fusión no apunta sólo a una sinergia de fuerzas, mercados y actividades como las relacionadas con la gestión, sino que busca también una reducción de costos, entre los que están, ciertamente, los asociados al personal.
Todas las fusiones y adquisiciones han generado una reducción de puestos de trabajo y en no pocos casos también la externalización a través de la subcontratación de muchos otros.
Las ganancias vinculadas a la fusión, las que están relacionadas con las utilidades orientadas a los accionistas, son también una consecuencia directa de esta disminución de costos laborales, lo que es, finalmente, el deterioro de los salarios y la calidad de vida de los trabajadores.
Estudios establecen que aproximadamente un 40% de las empresas chilenas utilizan este tipo de estrategia de gestión, la que va en aumento según el tamaño de la compañía.
Si el 35% de las pequeñas y medianas externalizan funciones, más del 50% de las grandes empresas lo hacen.
Esta segregación, generada a partir de las reformas en los procesos de producción y a la externalización de actividades propias del giro de la empresa, ha conducido a un deterioro de la calidad de los empleos, término algo escurridizo que sin embargo encierra ciertas variables básicas para su estudio.
En la literatura especializada se entiende como un empleo de cierta calidad aquel que cuenta con un contrato de duración indefinida, con un solo empleador y un solo lugar para desempeñar el trabajo, con un régimen de jornada completa, con previsión social y protección legal y con la posibilidad de formar sindicatos. Una serie de condiciones que no se cumplen en el caso de los trabajadores subcontratados.
Hoy no puede hablarse sólo de externalización de actividades, sino de la externalización de los procesos productivos, lo que es también inherente al capitalismo globalizado.
Lo que comenzó con la externalización de ciertas actividades más o menos ajenas al giro de la empresa, lo que se inició como una necesidad para las variaciones en los mercados y sus demandas, ha terminado como una matriz, un modelo de trabajo, que finalmente coloca a los trabajadores como la pieza más movible, presionada y reducida de todo el proceso productivo.
La empresa, que para lograr sus objetivos pone al producto y al consumidor por delante, ha transferido los riesgos asociados a este proceso al trabajador. Una estrategia que en Chile se ha llevado a niveles extremos, con horarios extensos, con políticas de flexibilidad y hasta informalidad.
Es el trabajador, considerado como insumo de la cadena de producción, el que, bajo la normativa legal, ha sido obligado a reducirse, rebajarse, flexibilizarse hasta una mínima expresión. Para las empresas chilenas, si hay un costo que puede minimizarse, éste es el laboral.
Existe también una relación entre el deterioro de la calidad de los empleos -fenómeno que no está relacionado necesariamente con la cantidad de los empleos, los que pueden ser muchos, pero malos- y la distribución de los ingresos.
La CUT ha acusado que este proceso de externalización es utilizado por las empresas para desprenderse de trabajadores antiguos, con ciertos beneficios y con salarios medianamente altos, para, en algunos casos, volver a reclutarlos bajo un régimen de subcontratación, con salarios más bajos, y escasos, acaso nulos beneficios y protección social.
La regulación de esta nueva forma de relación laboral había sido una importante demanda de los trabajadores y de la CUT, la que ha sido acogida por los dos últimos gobiernos y ha dado pie a la reciente y muy discutida ley de subcontratación.
Este cuerpo legal, vigente desde este año, sin embargo sufrió numerosas modificaciones durante su tramitación en el Congreso -estuvoen el Tribunal Constitucional por iniciativa de los senadores Allamand y Longueira-, para terminar en una ley que para los trabajadores no cumple su cometido.
El proceso de externalización y subcontratación, junto con las fusiones y adquisiciones, y la incorporación de nuevas tecnologías a la banca no pudo haber tenido peores resultados para los trabajadores.
Sólo en la cantidad de puestos de trabajo, son desalentadores los datos que describen las estadísticas oficiales de la historia de este proceso: diez años atrás, hacia 1997, el número de trabajadores de la banca llegaba a 47.195 personas, el que pasó a menos de 37 mil funcionarios el 2002. En la actualidad trabajan poco más de 46 mil personas en esta actividad.
La concentración del mercado y las utilidades no tiene ningún efecto favorable en las condiciones laborales y salariales de los empleados de la banca. En los hechos, la relación es inversa, en cuanto la alta rentabilidad se alimenta de la situación laboral y salarial de los trabajadores.
Según cálculos de la Confederación de Sindicatos Bancarios, un funcionario subcontratado de una institución financiera gana un sueldo promedio no superior a los 200 mil pesos si es administrativo, y tampoco superior a los 300 mil si es un cajero. El conjunto de los trabajadores de la banca no alcanza a ganar en el año ni el 1% de las utilidades del sistema financiero.
PAUL WALDER

jueves, 27 de septiembre de 2007

Mi sueño de Chile

Hoy, hace 100 años, nació el cardenal Raúl Silva Henríquez. Su legado sigue vigente. En esta página se entrega un artículo preparado por él a comienzos de los ’90 y también dos valoraciones de su aporte al progreso social de nuestro país.

Me preguntan por el país que sueño o que deseo.
Y debo decir que mi deseo es que en Chile el hombre y la mujer sean respetados.
El ser humano es lo más hermoso que Dios ha hecho.
El ser humano es "imagen y semejanza" de la belleza y la bondad de Dios.
Quiero que en mi patria desde que un ser humano es concebido en el vientre de una mujer, hasta que llegue a la ancianidad, sea respetado y valorado.
De cualquier condición social, de cualquier pensamiento político, de cualquier credo religioso, todos merecen nuestro respeto.
Quiero que en mi país todos vivan con dignidad.
La lucha contra la miseria es una tarea de la cual nadie puede sentirse excluido.
Quiero que en Chile no haya más miseria para los pobres.
Que cada niño tenga una escuela donde estudiar.
Que los enfermos puedan acceder fácilmente a la salud.
Que cada jefe de hogar tenga un trabajo estable y que le permita alimentar a su familia.
Y que cada familia pueda habitar en una casa digna donde pueda reunirse a comer, a jugar, y a amarse entrañablemente.
Quiero un país donde reine la solidaridad.
Muchas veces ante las distintas catástrofes que el país ha debido enfrentar, se ha demostrado la generosidad y la nobleza de nuestro pueblo. No es necesario que los terremotos solamente vengan a unir a los chilenos.
Creo que quienes poseen más riquezas deben apoyar y ayudar a quienes menos poseen.
Creo que los más fuertes no pueden desentenderse de los más débiles.
Y que los sabios deben responsabilizarse de los que permanecen en la ignorancia.
La solidaridad es un imperativo urgente para nosotros. Chile debe desterrar los egoísmos y ambiciones para convertirse en una patria solidaria.
Quiero un país donde se pueda vivir el amor.
¡Esto es fundamental!
Nada sacamos con mejorar los índices económicos o con levantar grandes industrias y edificios, si no creemos en nuestra capacidad de amar.
Los jóvenes no nos perdonarían esa falta.
Pido y ruego que se escuche a los jóvenes y se les responda como ellos se merecen. La juventud es nuestra fuerza más hermosa. Ellos tienen el derecho a ser amados. Y tienen la responsabilidad de aprender a amar de un modo limpio y abierto.
Pido y ruego que la sociedad entera ponga su atención en los jóvenes, pero de un modo especial eso se lo pido y ruego a las familias.
¡No abandonen a los jóvenes!
¡Escúchenlos, miren sus virtudes antes que sus defectos, muéstrenles con su testimonio un estilo de vivir entusiasmante!
Y por último, quiero para mi patria lo más sagrado que yo puedo decir: que vuelva su mirada hacia el Señor. Un país fraterno sólo es posible cuando se conoce la paternidad bondadosa de nuestro Dios. He dedicado mi vida a esa tarea: que los hombres y las mujeres de mi tierra conozcan al Dios vivo y verdadero, que se dejen amar por él y que lo amen con todo el corazón. Quiero que mi patria escuche la Buena Noticia del Evangelio de Jesucristo, que tanto consuelo y esperanza trae para todos.
Este es mi sueño para Chile y creo que con la ayuda de María, ese sueño es posible convertirlo en realidad.

miércoles, 26 de septiembre de 2007

¿DE QUE FAMILIA ME HABLA?

Gonzalo Vial
Nos han sorprendido y alarmado las violentas manifestaciones nocturnas del 11 de Septiembre.
Algunas autoridades (por ejemplo, me parece, el subsecretario del Interior) y esos lectores que suelen escribir a los diarios, preguntarían después por las familias de los vándalos —casi niños o francamente niños— que aquella jornada mataron a un policía uniformado, e hirieron gravemente a otro medio centenar.

¿Dónde estaban los padres de los hechores, cuando caían los carabineros enfrentando una lluvia de balas, bombas molotov y piedras ?
¿Dónde, al momento que los negocios, modestos negocios de barrio, eran incendiados y saqueados, y la turba juvenil arrasaba tantos otros bienes públicos y privados?
¿Qué hacían, qué habían hecho, para controlar a sus hijos delincuentes?
Y sin embargo, la respuesta es simple. Esos padres, esas familias no se encontraban allí ni en ninguna parte... para efectos prácticos, no existían. Porque el Chile de hoy, sobre todo el popular, prácticamente carece de familias regularmente constituidas.
Aquella ‘‘de libreta’’ (pues no estamos hablando de matrimonio religioso), que ampara y cohesiona a padre, madre e hijos comunes, es aquí una especie en extinción.
Esto se debe a tres causas fundamentales:
1. A que el ‘‘progresismo’’ no tiene el menor interés en la familia tradicional. Amplifica y distorsiona de tal modo el concepto de ésta, que pierde todo significado y se hace completamente inútil. Puede así ser ‘‘familia’’ la pareja homosexual que cría un gato.
Seres humanos perfectamente respetables, no debe sin embargo aplicárseles un nombre que no les corresponde.
La familia real, institución de dos mil años en nuestra cultura, la forman un hombre y una mujer que viven juntos, se ayudan, tienen hijos, los crían y educan, y solemnizan la seriedad de su compromiso celebrando matrimonio, una segunda institución milenaria.
Ambas han presidido casi todo lo bueno que se ha hecho en Occidente.
Pero el progresista reclama un derecho que cree superior a aquel compromiso: la libertad sexual de ambos cónyuges. Les confiere, pues, el ‘‘derecho’’ a que cualquiera de ellos deshaga la unión cuando le parezca. Y eso, inevitablemente, respecto del que ejerce ese ‘‘derecho’’, destruye la familia que formó. No respecto del otro cónyuge, quien podrá mantenerla —con inmensas dificultades, no sólo económicas sino afectivas— si no sigue el mismo camino y los hijos viven con él. Pero el padre que, habiendo roto matrimonio y familia, no vive con los hijos, no es un padre completo, por su culpa.
Y los hijos que no viven con ambos padres —salvo el caso de los huérfanos—, no son hijos completos, sin ninguna culpa. Esta es la enorme desgracia de quebrar un matrimonio y una familia.
No se trata de juzgar a nadie en particular, ni de pontificar sobre su caso específico, cuyas complejidades apenas pueden ser entendidas, quizás, por los protagonistas, ni de negar posibles excepciones. Tampoco se trata de que la ‘‘libreta’’ sea un certificado de buen matrimonio.
Pero la regla general es la explicada y —por mucho que se irriten los progresistas, cuya característica básica es un individualismo anárquico— la sociedad debe atender a las reglas generales.
Recuerdo un spot de TV del Arzobispado, que enfatizaba los mayores problemas de todo orden que sufren los hijos de matrimonios deshechos... un lugar común sicológico. Pero un grupo de sacerdotes montó en cólera. ‘‘Se ofendía’’ a aquellos muchachos, dijeron.
Nunca sirve esconder la verdad de las cosas, y ella ‘‘hace libres’’ a las personas, no las ofende.
El efecto del progresismo matrimonial en el pueblo chileno ha sido espantable. Desde luego, económicamente. Si el 30% de los hogares gana menos de 250.000 mensuales (encuesta CASEN 2006) ¿habrá en ese 30% muchos varones que con suma tal mantengan dos o más mujeres y los hijos respectivos? Ruptura del matrimonio y de la familia popular, es miseria.
Y eso que hablamos de los hombres que proveen EN ALGO a la subsistencia de los hijos que abandonan. Pero los hogares que son mantenidos por ‘‘mujeres solas’’ aumentan sin cesar . En el Censo de 2002 eran 471.000, 31,5% del total, 6,2 puntos porcentuales más que diez años antes. Y la cantidad y porcentaje siguen subiendo.
Cada vez son más, por ejemplo, las madres primerizas NO CASADAS. El año 1986, eran el 42,1%, proporción ya alta; el 2004 fueron el 72,7% (La Tercera, 12 de enero de 2007).
Esto indica que de la cultura popular van desapareciendo ‘‘marido’’ y ‘‘mujer’’ —los retrógrados de la libreta—, reemplazados por la ‘‘pareja’’... el paradigma sexual de los progresistas.
Entre los pobres chilenos, la pareja masculina es el gallito, el ‘‘macho’’, un semental temporero, que viene y se va cuando quiere; que provee poco o nada; que no tiene ninguna responsabilidad respecto a la mujer; para el cual los hijos anteriores de ésta (que comúnmente lo odian) carecen de la menor importancia y son, también comúnmente, objetos de violencia o aun de abuso sexual; y los hijos propios no están mucho mejor...
¡Este es el ‘‘padrastro’’/pareja que, se supone, va a arriesgarse sacando al hijo de su conviviente de la balacera y los destrozos nocturnos!
¿O se pedirá que lo haga la infeliz madre/conviviente, o sola, que apenas junta con qué parar la olla de todos, a menudo trabajando por una paga mísera, para lo cual debe viajar dos o tres horas diarias de ida, y las mismas de vuelta... y en el Transantiago?
¿Será ella quien salga de noche, entre las balas y las molotov, y a la única luz de los incendios... mujer sin marido a la desesperada busca de sus hijos sin padre?
Bajemos a la tierra, a la realidad.
2. A que el progresismo, como no le importa nada la familia verdadera, tampoco la protege en nada. Conservar el matrimonio, tener hijos, criarlos, educarlos... en Chile no significa ningún beneficio.
Incluso PERJUDICA.
Ejemplos:
—Los casados, aunque estén separados totalmente de bienes, si conservan cualquiera de éstos en comunidad, deben presentar declaración conjunta de impuesto a la renta global complementario. Es decir, declarar como si fuesen una sola persona. Con lo cual, por ser el global un impuesto progresivo, PAGAN MÁS. No sucede lo mismo con los meros convivientes que tienen bienes comunes. Declaran en forma separada y pagan menos.
—Ser casado no da ninguna ventaja en la postulación a subsidios del Estado para adquirir viviendas sociales. Al revés, el matrimonio sólo puede postular a UN subsidio. Los convivientes pueden, actuando separadamente, optar a DOS subsidios.
3. A que el progresismo no sólo abandona la familia verdadera, sino que —consciente o inconscientemente— la persigue, propiciando legislaciones, regulaciones o campañas que conducen a destruirla o impedir que se constituya.
Ejemplos:
—La norma reglamentaria que permite a una mujer de 18 años, casada, sin hijos y analfabeta, exigir de los Servicio de Salud la esterilización SIN NECESIDAD DE CONSENTIMIENTO NI CONOCIMIENTO PREVIO DEL MARIDO.
—La permisividad e incluso la estimulación y banalización del sexo adolescente. El afiche de la penúltima o antepenúltima campaña oficial del SIDA, exhibido en todos los microbuses, mostraba a una escolar DE UNIFORME haciendo propaganda del condón, contra un fondo que describía las diversas posturas del coito. Y el afiche 2007 de la misma campaña —que el Ministerio de Salud pide que los colegios difundan— contiene la foto de dos travestis (una ‘‘familia’’, supongo) mirándose romáticamente, con la leyenda: ‘‘Diferentes miradas... diferentes amores’’.
Por supuesto, el sexo adolescente conduce a la maternidad adolescente, que excluye como regla generalísima el matrimonio y la familia. En Chile, el 17% de los nacimientos anuales corresponde a madres de 15 a 19 años, para 11% de las cuales es el segundo parto. Y casi el 2% del total de nacimientos al año es de madres MENORES DE 14 AÑOS (La Tercera, 12 de enero de 2007).
—La ley de divorcio, que al establecer la disolución del vínculo por repudio unilateral, después de tres años de abandono, elevó este crimen social—dejar botados a cónyuge e hijos— a la estupefaciente categoría de CAUSA LEGITIMA PARA DISOLVER EL MATRIMONIO.
Podría pensarse, cínicamente, que los pobres chilenos usarán poco el divorcio, pues cada vez se casan y casarán menos. Pero es la señal la que importa... la señal que dio el legislador: que matrimonio y familia son desechables.
A aquella señal fatídica concurrió, no debe olvidarse, la Democracia Cristiana, que desde su fundación y durante casi setenta años había tenido la indisolubilidad del matrimonio y el rechazo al divorcio como punto esencial de su doctrina. ¿Se recordará este ‘‘hito’’en el próximo Congreso Programático de octubre? Y tampoco sería justo olvidar que los tres años de abandono eran cinco, y se rebajaron a tres gracias al voto, que rompió un empate, de un senador RN. Ni que varios parlamentarios de estas tiendas políticas —¿ingenuidad? ¿tupé?— dijeron que aprobaban la ley de divorcio en el entendido de que pronto habría una eficaz ley de Tribunales de Familia. ¡Tribunales de Familia!
De esta manera, van desapareciendo de Chile, y especialmente de los sectores más modestos, el matrimonio y la familia. Ya casi son idénticos en número los nacimientos anuales dentro y fuera de matrimonio, que en 1990 eran respectivamente dos tercios (dentro) y un tercio (fuera). R.I.P. al matrimonio y a la familia ‘‘con libreta’’. Pero, cuando menos, no seamos descarados... después de destruirlos, no les echemos la culpa del desenfreno de los hijos sin padres ni hogar.

COMENTARIOS
Vial sabe perfectamente que en los sectores populares el matrimonio nunca ha sido la constante. Esa imagen que señala que en Chile, en un pasado imaginado, predominaba el matrimonio y que el "progresismo" los habría destruído es históricamente falsa (Vial, en columnas anteriores ha mostrado cierto respeto por Salazar, por lo que puede haber leído "Ser niño huacho en la historia de Chile).
Si hacia mediados de siglo XX el matrimonio en estos sectores aumentó, fue producto de políticas estatales que limitaban los beneficios sociales a los matrimonios constituídos, esto como una forma de estimular este tipo de unión. Una de las consecuencias no deseadas de esas políticas fue la odiosa e injusta diferenciación entre hijos legítimos y naturales (curioso eufemismo).Por otra parte, en Chile y en el mundo disminuye el matrimonio, no la familia.Por ultimo, el que se quiera casar que lo haga, nadie se lo impide. El que se casó y se quiere divoricar que lo haga también, de igual forma que quienes hemos decidido forma una familia y no se nos ha pasado por la cabeza casarnos.
Eso es simplemente libertad.
Posteado por: Renato Gazmuri

miércoles, 5 de septiembre de 2007

Atroz falta de equidad

Ricardo Lagos hizo construir el Penal Cordillera, donde un puñado de violadores de DDHH disponen de 45 gendarmes como mozos, mientras en las cárceles los presos comunes se hacinan en condiciones denigrantes, otra prueba de que a la Concertación le interesa muy poco la equidad.
Muchas opiniones han surgido tras la detención del prófugo violador de los derechos humanos, general Raúl Iturriaga Neumann y su transitoria reclusión en el Penal Cordillera. Este hecho puso en el ámbito de la discusión política la existencia misma de este penal, cárcel especial diseñada para que cumplan sus condenas los altos oficiales violadores de los derechos humanos. Esta Cárcel ha sido calificada por el abogado defensor de los derechos humanos, Nelson Caucoto, como "hotel de cinco estrellas" y por el Director Ejecutivo de Amnesty International como "privilegio inaceptable".
Esta cárcel es una institución que muestra la debilidad del proceso de justicia en los casos de las violaciones a los derechos humanos ocurridos durante la dictadura militar entre 1973-1989. Estos violadores siguen conservando sus rangos y sus abultadas pensiones. En los procesos, las Fuerzas Armadas financian a los mejores y más caros abogados defensores, de manera que resulta la paradoja de que el Estado los procesa con los recursos normales y al mismo tiempo una de sus instituciones (el Ejército) los defiende con recursos excepcionales. En alguna medida esta situación explica que los procesos duren 20 o más años y en muchos casos no terminen nunca y sólo unos pocos de los imputados sean finalmente condenados. Pero la condena tiende a ser lo más suave posible y en el caso específico del Penal Cordillera hay especial consideración para los condenados.
En este Penal, ubicado al interior de un establecimiento militar, sólo hay siete u ocho condenados, que disponen de cinco bungalows, que incluyen dormitorios, baños, cocinas y sala de estar. Cada una de estas viviendas dispone de teléfono y TV cable. Las casas están en un parque con cuidados jardines y salas de juego, cancha de tenis y barbacoa para los asados que les preparan a los condenados al aire libre. Es el único penal del país que tiene más gendarmes (45 guardias) que presos, para poder mantener los servicios que se les otorgan a los condenados. Además pueden recibir a sus familiares y amigos con muy pocas limitaciones, diariamente de 10 a 17 horas.
En el Penal Cordillera hay más de 6 gendarmes (6,4) por cada preso. Si esta misma tasa se aplicara a los otros penales del país sería necesario tener 281.139 gendarmes, lo que es superior al total de los funcionarios de toda la Administración Central de Chile y sería necesario contratar más de 250.000 gendarmes adicionales.
Las personas que eran detenidas por la DINA o CNI (policías secretas de la dictadura) eran conducidas a recintos secretos donde eran torturados permanentemente. En la Villa Grimaldi (que hoy es el Parque de la Paz) los detenidos debían permanecer en celdas de 70 por 70 centímetros y de un alto de 2 metros. Allí debían estar durante 22 horas al día, y sólo eran sacados para hacer sus necesidades o para ser torturados. En esa celda se ponía a dos o más presos políticos en cada celda y era imposible tenderse para dormir, de manera que había que estar hincados o de pie en forma permanente durante días o semanas.
Después de permanecer en estos recintos tiempos variables, generalmente de varios días, semanas o meses, los presos tenían diversos destinos: algunos fallecían o morían en las torturas y sus cadáveres eran ensacados con un riel de fierro amarrado al cuerpo y desde helicópteros eran lanzados a alta mar. Otros, que quedaban vivos, pero maltrechos, eran conducidos a campos de concentración o recintos ilegales de prisión. Finalmente, algunos eran dejados en libertad, por lo general heridos, quebrados o con daños irreversibles, en cualquier lugar para escarmiento de la población. Otros eran enviados a los recintos carcelarios normales y eran procesados por leyes dictadas por la misma dictadura., lo que significaba en todos estos casos, largos períodos de varios años de prisión como procesados o condenados.
Actualmente hay 176 penales de diverso tipo en el país y una población carcelaria 44 mil presos, 18 de estos recintos están calificados como "malos" y se necesitan 4 mil gendarmes adicionales para las 10 cárceles en construcción y para superar el actual déficit de dotación. El costo mensual de cada preso se estima en $500.000 (unos mil dólares), pero el Penal Cordillera tiene costos que deben ser 10 veces más porque se tiene más gendarmes que presos y además hay que considerar que implica un costo adicional para el Ejército, ya que es un recinto ubicado dentro de un recinto militar, lo que implica que muchos servicios que se otorgan a los uniformados también llegan a los condenados de este recinto,
Con esta exposición intentamos mostrar que la equidad o igualdad no se limita sólo a la situación económica de los habitantes en genera, sino que se manifiesta en muchos otros aspectos, ya que los que gozaron de privilegios durante toda su vida, siguen gozando de ellos, aun cuando hayan sido procesados y condenados por crímenes de lesa humanidad.
Los derechos de esos presos deben ser garantizados, porque esa es la naturaleza de los derechos humanos y no puede haber excepciones. Pero también, por su misma naturaleza, los violadores de los derechos humanos deben sufrir sus condenas en situaciones de equidad, es decir en penales similares a los que actualmente existen para los delincuentes y criminales comunes, sin ningún agravante, pero también sin ningún privilegio.
El Penal Cordillera fue creado durante el gobierno del socialista Ricardo Lagos, medida criticada por muchos sectores incluyendo jueces de la Corte Suprema. El Director de Gendarmería ha anunciado que ya no se enviarán más violadores de los derechos humanos a ese recinto e incluso el general Raúl Iturriaga Neumann, que estaba prófugo, cuando fue capturado fue enviado a ese penal, pero se le trasladó a otra cárcel que tuviera mayor seguridad para impedir otra fuga. Sin embargo, sólo se ha indicado la posibilidad de cerrar el Penal Cordillera, sin que hasta ahora haya una decisión específica sobre el tema, lo que significa mantener los privilegios de estos presos.

viernes, 31 de agosto de 2007

Salarios justos: ¿Más subsidios o mejor mercado?

La invitación a pagar salarios éticos ha vuelto la atención sobre los deprimidos salarios promedio y qué hacer para mejorarlos. La solución depende de responder porqué son tan bajos los salarios medios en Chile.
Los economistas responderán sin vacilar que ello se debe a la baja productividad promedio del trabajo, por ende, se paga poco. Me explico. La mayoría de los economistas afirman que el salario individual depende únicamente de la productividad del trabajo que se paga.
En consecuencia, al contratar un trabajador, los empleadores pagarán sólo el salario que retribuya su productividad. Pero como no es posible saber a priori cuán bueno o malo será el trabajador que se contrata, la solución es pagarle “el salario de mercado”, es decir, el salario promedio que se paga en general para esa función.
Si el trabajador no era bueno, salió beneficiado por el salario del mercado; si era muy bueno, de nada le valió su esfuerzo y entrega. Aquí es donde los economistas se esmeran en afirmar que operan en el mercado incentivos generosos para premiar a los buenos trabajadores: pueden obtener empleos con mejores salarios y existen remuneraciones variables que premian el mejor trabajo; más productividad se paga mejor.
Por añadidura, mientras más crezca la economía, dicen, habrá más empleos y mejores salarios. Pero en realidad no suele ser así. Entre 1990 y 2006 el PIB chileno no ha dejado de crecer, pero los salarios medios sólo se han multiplicado en 1.5 veces (CASEN).
El crecimiento tira más fuerte a los salarios más altos y a las utilidades empresariales que a los salarios medios.
El “salario de mercado” ha sido conservador al trasladar el crecimiento económico a las remuneraciones medias. A su vez, la obtención de mejores empleos no depende sólo de un buen desempeño laboral -especialmente en Chile, donde características personales, familiares o sociales son más determinantes que los méritos profesionales-.
Además, las remuneraciones variables más frecuentes no premian la productividad sino el mayor tiempo de trabajo (sobre sueldo) y la mayor intensidad del trabajo (comisiones, bonos por producción, trato).
Las empresas chilenas, especialmente las más grandes, prefieren remunerar por más cantidad de trabajo y no por mejor calidad del trabajo; las posibilidades de obtener un mayor salario suelen depender casi exclusivamente de la dedicación más intensa y más prolongada al trabajo.
De hecho, la porción de remuneración variable es mayor en trabajadores de baja calificación o bajo posicionamiento y, en cambio, la remuneración fija prima entre los profesionales y directivos superiores (Encuesta de Remuneraciones INE).
En definitiva, la variabilidad salarial en Chile no premia al capital humano sino el aumento de la carga trabajo.
La simpatía empresarial por las remuneraciones variables no incluye a la gratificación, remuneración que varía según los resultados de la empresa; ésta no premia la cantidad de trabajo ni el tiempo trabajado, sino que es proporcional a los resultados de la empresa.
Lo esencial, aquí, es que se trata de una remuneración distributiva, cuya vocación de repartir los beneficios que resultan de la combinación entre capital y trabajo la ha excluido del debate sobre flexibilidad laboral.
La opinión de los grandes gremios empresariales es favorable a que los salarios varíen, pero sólo por rendimiento y tiempo trabajado, no por los resultados de la empresa. En la actualidad, las empresas tienen dos fórmulas legales para dar gratificaciones: pagar el 30% de las utilidades líquidas o pagar el 25% de las remuneraciones mensuales devengadas por cada trabajador en el año, con un límite de 4,75 ingresos mínimos mensuales.
Esta modalidad es la adoptada por más del 70% de las empresas y permite a las que logran más utilidades, pagar proporcionalmente menos gratificación.
Es una gratificación regresiva: a mayor utilidad, proporcionalmente menor gratificación.
Gracias a esta norma el “salario de mercado” es independiente de las utilidades empresariales. Como se ve, en realidad las deprimidas remuneraciones medias en Chile reflejan un “salario de mercado” que no crece igual que la economía, premia más el esfuerzo que la calidad y es insensible a las utilidades de las empresas.
¿Qué hacer?
Los liberales chilenos parecen tener más fe en los subsidios públicos que en el buen funcionamiento del mercado: antes que corregir el mercado de trabajo para que efectivamente pague a los trabajadores conforme el aporte que hacen a las empresas, prefieren que el estado financie subsidios públicos familiares.
El mercado, parecen creer, no puede pagar mejores salarios medios; debe ser el Estado el que financie mejores ingresos familiares.
Las empresas -parecen decir estos liberales- no pueden tener más responsabilidades para con sus trabajadores. El Estado debe reorientar su gasto en subsidios directos para los trabajadores de bajos salarios, aun cuando sigan trabajando para sus empleadores.
En esta opción, los empleadores no deben solidarizar con sus trabajadores sino debe hacerlo el Estado reorientando el gasto público: el financiamiento en salud, educación, previsión y vivienda deberá solidarizar con subsidios a los bajos salarios.
Sin embargo, existe otra posibilidad: que el mercado laboral efectivamente se abra a aumentar los salarios medios, para que las personas que trabajan obtengan mayores beneficios por su subordinación y obediencia a empleadores privados.
Eso se puede lograr mediante mecanismos laborales de redistribución: condiciones salariales y laborales iguales para trabajadores directos y subcontratados que hagan la misma faena, sincerar la gratificación para que se pague conforme a los resultados efectivos de las empresas y revitalizar la negociación colectiva para que el crecimiento económico beneficie también a los trabajadores.
En esta opción la creación de riqueza se asocia a asumir co-responsabilidades empresariales y laborales, y no sólo a tender la mano hacia el Estado

domingo, 26 de agosto de 2007

“Estoy con Fernando Montes: el salario máximo debe tener un techo”

“Si el PC estuviera detrás de todos los movimientos de los trabajadores, hoy día estaría en el poder, en el Parlamento y en La Moneda”.

Está cansado de tanto ajetreo. Por primera vez en años, los temas laborales y sindicales han sido portada y eso lo tiene lleno de actividades. Mientras prepara la movilización nacional del 29 de agosto, el presidente de la Central Unitaria de Trabajadores (CUT) apoya la prédica de los sacerdotes y dispara sin filtro contra los empresarios, Piñera, Matthei y el Gobierno. Sin pelos en la lengua.

-¿Por qué la CUT se restó de participar en el Consejo Asesor para la Equidad?
-Creemos que no se necesitan tantas comisiones para entender cómo mejorar las condiciones de trabajo de la gente. Ellos saben lo que hay que hacer, porque han conversado con los trabajadores varias veces. Lo que deberían hacer ahora es tomar las decisiones que saben que hay que tomar.
-¿No tuvieron miedo de sentarse a conversar porque los trabajadores se podrían haber desmovilizado?
-No, nosotros no tomamos las decisiones así. Las cosas las hacemos porque hay que hacerlas, no por miedo. Si fuera importante estar en el consejo sin duda estaríamos, pero para nosotros no es importante participar.
-Evelyn Matthei dio a entender que los economistas son los más indicados para resolver los problemas de desigualdad y que no basta con buenas intenciones. ¿Cree que las personas que no saben de economía pueden dar soluciones reales?
-Yo creo que la Matthei tiene un complejo de economista. Esa respuesta se la dio al obispo Alejandro Goic, y ahora dice lo mismo para el consejo asesor. Está medio rayada con esa respuesta.
-¿Qué opina sobre la propuesta de Piñera, de que el Estado subsidie a los trabajadores que ganan menos de 280 mil pesos?
-Piñera predica lo que los demás tienen que hacer, pero lo que él debería es dar el ejemplo al país. Y su idea de que el Estado pague los sueldos me parece una patudez, eso es oportunismo.
-Después de que el obispo Goic habló del salario mínimo ético, el sacerdote Fernando Montes puso en el tapete el tema del salario máximo ético. ¿Qué opina usted de ese énfasis?
-Chile y Brasil son los países que más diferencias salariales tienen. Mientras el gerente de una empresa gana 24 millones de pesos, al lado hay un trabajador que gana el salario mínimo. Esto no puede ser. Estas diferencias generan las desigualdades y las odiosidades que se dan hoy día. Yo estoy con el sacerdote Montes en la idea de que el salario máximo debe tener un techo.
-Los empresarios han culpado al Partido Comunista de estar tras las movilizaciones que protagonizan actualmente los trabajadores.
-Se nota que esos empresarios nunca han salido más allá de la oficina de su empresa y de su casa. No tienen idea de lo que pasa en el país. Si el PC estuviera detrás de todos los movimientos de los trabajadores, hoy día estaría en el poder, en el Parlamento y en La Moneda. Decir eso es malintencionado de parte de los empresarios y una falta de respeto a los trabajadores. Los trabajadores tienen perfecta capacidad para decidir lo que tienen que hacer y no necesitan que nadie se lo diga.
-¿Pero por qué vinieron tantas huelgas justo ahora?
-Ha habido un proceso de construcción. Esto es el fruto de años de trabajo de mucha gente que construyó sindicatos donde no los había, que fue educando, elevando los niveles de conciencia y por eso hoy el movimiento sindical da luces. Después de muchos años empezamos a sacar la voz.
-¿Por qué declaró que no habrá paz social mientras no se respeten los derechos de los trabajadores?
-La gente hoy día está violentada en sus derechos y en su dignidad. Mientras las condiciones no cambien y los sigan aplastando, la gente no se va a quedar tranquila y va a seguir manifestándose.
-Uno de los temas que quieren poner en el tapete con la movilización del miércoles que viene es el concepto de empresa. ¿En qué sentido quieren modificarlo?
-Para nosotros, la empresa es la suma de todas las razones sociales de un mismo dueño y compañía. No aceptamos que cada razón social sea una empresa distinta, porque por ese camino se dejan de respetar los derechos laborales, como el de negociación colectiva.

miércoles, 22 de agosto de 2007

“Me impacta la rabia que están anidando los trabajadores”

"Chile necesita tanto de Pablo Neruda como de sus economistas para vivir", dice el jesuita Fernando Montes ante lo que parece una dictadura del discurso económico. El rector de la Universidad Alberto Hurtado y comentarista de Canal 13 se rebela ante esa realidad y arremete con una invitación en la que, por cierto, incluye a los trabajadores: discutir sobre el salario máximo ético.

"El país ha tenido un enorme progreso y es extremadamente importante que se visualice una buena distribución de ese avance", empieza Montes. "No puede haber un país moderno con los niveles de inequidad que hay en Chile. Eso es sembrar una tempestad".

-¿Cómo define un salario máximo ético?

-No quiero dar cifras, es irrelevante. Sí me parece que el que gana mucho tiene una responsabilidad social creciente y tiene que devolver a la sociedad parte de lo que recibe con sus impuestos, su iniciativa y sus inversiones. Es obvio que, así como hay sueldos que hieren la conciencia nacional porque están por debajo de un mínimo ético, también hay ciertos máximos que llaman la atención en un país de pobres.

Montes ejemplifica. "El año pasado me llegaron cartas alegando porque dije que me escandalizaba que un deportista cobre 57 millones de pesos para hacer un espectáculo, en circunstancias que un trabajador que se levanta a las seis de la mañana, viaja en el Transantiago, trabaja todo el día y llega agotado a su casa necesitaría 40 años para ganar esa plata".

-¿Estamos en un momento preciso para buscar soluciones?

-Es prodigioso que nos atrevamos a conversar y que la Presidenta haya creado un consejo para plantear el problema. Pero hay que tener una perspectiva doliente en el alma para buscar mejores soluciones.

-¿Tienen esa perspectiva los empresarios, quienes critican el empoderamiento de los trabajadores?

-Hay que generarlas para mirar la sociedad desde el otro lado. El otro día participé en un congreso con mil trabajadores y quedé impactado con la rabia que están anidando. De una manera pintoresca -porque no es una solución-, en mi última prédica ejemplifiqué con la idea de dar un sueldo de 144 mil pesos a los economistas por un tiempo. Estoy seguro de que ellos buscarían una solución.

-El suyo es un llamado a la conciencia porque nadie puede obligar a usar socialmente un sueldo ajeno.

-A la conciencia y a la vez a quienes tienen responsabilidades políticas. Una empresa tiene capital y trabajo, y cada uno debe recibir conforme a lo que es justo. Pero hoy no somos sabios en la manera de distribuir los excedentes y todo pasa sin más al capital.

-¿De qué manera puede darse un uso social de esos grandes sueldos?

-Hay que revisar seriamente el sistema impositivo. A nosotros nos lloran porque los impuestos disminuyen la actividad económica, pero también dijeron que con el royalty se paralizaba el país y no fue así. Países que estuvieron peor que nosotros hoy -como Suecia- tenían impuestos a las ganancias mayores a los nuestros y así lograron desarrollarse. Además, nuestra carga impositiva es inaceptable: los pobres pagan más impuestos que los más ricos porque el IVA afecta prácticamente al 100% de su sueldo.

-¿Que podría pasar si no corrige esa desigualdad?

-Siento en el aire que puede salir un líder populista que prometa oro y distribución fácil, y nos podemos encontrar sin pan ni pedazo por no solucionar los problemas a tiempo.

-¿Lo escandaliza que un director y un trabajador de una misma empresa tengan diferencias de salarios de 200 veces?

-Me duele que una persona que trabaja arduamente no tenga lo elemental para vivir con dignidad. En ese sentido, claro que me escandaliza.

martes, 21 de agosto de 2007

“Hay que dotar de poder a los trabajadores”

El secretario de Estado dijo que más que legislar sobre salario mínimo, es importante establecer relaciones simétricas entre empleadores y trabajadores para negociar salarios justos y competitivos, respondiendo así a la tendencia en los países modernos.

El ministro del Trabajo, Osvaldo Andrade, se refirió ayer a la situación de inequidad expresada en las deficiencias salariales existentes en Chile y destacó que el diálogo social es la mejor opción para mejorar las relaciones laborales. Entrevistado por Radio Cooperativa, Andrade sostuvo que en la baja tasa de sindicalización en Chile y, especialmente, en la de negociación colectiva, están las razones fundamentales que explican la inequidad de salarios existente.
"En Chile, año a año, cada vez son menos los trabajadores que negocian, porque en muchos casos la negociación es un mero acto de adhesión a la propuesta de la empresa. Siempre la manija es muy fuerte para el empleador, y por eso hemos hablado de la necesidad de una relación más equilibrada", dijo.
En ese sentido sostuvo que fortalecer a los trabajadores como interlocutores válidos frente a sus empleadores redundaría en mejores niveles salariales y, por añadidura, en mayor estabilidad social.
"Hay un asunto de fondo que debemos considerar y en esto la Iglesia ha sido certera, y es que efectivamente tenemos un problema de desigualdad y que tenemos que afrontar no desde el punto de vista de la asistencialidad, sino de dotar a los actores de poder".
"En Chile ha existido un esfuerzo constante y permanente de diálogo, pero está faltando un diálogo más nacional, más general, y estamos en eso, y hay que hacerlo pronto, porque los tiempos siempre se hacen poco cuando se trata de pobreza y desigualdad", concluyó.
Respecto al proyecto de ley anunciado por un grupo de parlamentarios de la Concertación para establecer el salario mínimo como un salario universal, sobre el cual se debe calcular cualquier otro factor variable de ingreso, dijo que éste aborda un tema "que no es menor" en la actual legislación.
"El salario mínimo, que está asociado a una jornada, en la práctica, no se está aplicando de esa manera, y uno se encuentra con salarios bases bastante bajos, de 40 mil pesos mensuales, 20 mil mensuales, donde todo lo demás es variable. Eso, claramente, atenta contra un principio básico que está en la ley", dijo, añadiendo que "en la práctica se llega al mínimo, pero sobre la base de una exigencia hacia los trabajadores que va más allá del cumplimiento de la jornada. Y eso, en nuestra opinión, efectivamente constituye una irregularidad".
Andrade señaló además que la tendencia internacional apunta a que los trabajadores fijen sus salarios en una relación de negociación directa con sus empleadores; y que ésa debería ser la dirección que se debería asumir en Chile. "Por cierto -acotó- para eso hay que dotar a las partes de suficiente simetría para que por supuesto para eso hay que dotar a los trabajadores de una cierta simetría y equilibrio para que esas negociaciones sean entre iguales y sean negociaciones reales".

DEBATE POR LA EQUIDAD SOCIAL
El Gobierno optó por ordenar la explosión de propuestas en torno al mercado del trabajo que surgió tras la huelga de los subcontratistas de Codelco y la mediación del presidente de la Conferencia Episcopal, Alejandro Goic, que derivó en su fórmula de 250 mil pesos como salario ético mínimo.
Ayer en Chillán, donde encabezó los actos por el natalicio de Bernardo O’Higgins, la Presidenta Bachelet dijo que su administración busca “hacerse cargo de que hay una necesidad-país de sentarnos distintos actores a decir y buscar el máximo acuerdo, de manera que si a este país le va bien, que eso les llegue a los trabajadores”, aludiendo de esa manera a la próxima creación de un “consejo asesor para la equidad”.
En tanto dirigentes sindicales y parlamentarios de la Concertación denunciaron la vergonzosa situación de las dos mayores cadenas de supermercados en Chile: la de la familia Ibáñez, que opera con más de 150 distintas razones sociales y su tasa de sindicalización no supera el 4%; y la de Horst Paulmann, en donde la diferencia entre el salario más bajo de un trabajador y el más alto de un ejecutivo supera las 200 veces. A modo de comparación, en Japón esta relación es de cinco veces; y en Europa, de ocho.
El ministro del Trabajo afirmó que la única vía para obtener salarios más justos y competitivos es la negociación entre empleadores y sindicatos, pero en igualdad de condiciones. Para eso, dice, hay que dotar de poder a los trabajadores.
La atomización empresarial puede disminuir la capacidad de sindicalización
Abogado laboralista, ex director del Trabajo entre octubre de 2004 y marzo de 2006, Marcelo Albornoz lanzó ayer su libro “Subcontratación laboral y servicios transitorios”, orientado a servir de guía para el cumplimiento de la nueva normativa.
Albornoz sostiene que “cuando hay un abuso de razones sociales, efectivamente la atomización empresarial puede disminuir la capacidad de sindicalización”.
En su opinión, la normativa de subcontratación -sin la definición de empresa objetada ante el Tribunal Constitucional- no impide el abuso en la multiplicidad de razones sociales. Pero a su juicio, este problema no necesariamente requiere una solución legislativa.
“Una cosa es la legislación y otra es cómo lo conceptos se van aplicando en la práctica. En el último tiempo hemos observado negociaciones que no están en la ley, que no están regladas, pero en la práctica han sido reconocidas”, sostiene. Del mismo modo, añade, “las buenas prácticas laborales también pueden hacer innecesaria el estar legislando a cada rato”.
Albornoz explica que en lo que respecta a la multiplicidad de razones sociales y el concepto de empresa, “hace bastante tiempo que la jurisprudencia ha ido reconociendo que el tener una sociedad constituida distinta a otra, con otro RUT y contabilidad distinta, no es suficiente para acreditar que se trata de distintos empleadores”.

lunes, 20 de agosto de 2007

Las AFP en el tapete

21 de Mayo del 2006
Las AFP en el tapete
por Fernando Vigorena P.
Es indudable que el sistema de pensiones creado en 1981 requiere de ajustes para continuar su proceso de desarrollo.
En esos años el empleado que entraba al mercado laboral viajaba en tren, se tomaba el tren a los 25 años y se bajaba a los 65 años para jubilar. O sea, las expectativas eran de trabajar 40 años para vivir unos 8 a 10 años más con una pensión.
Para tal efecto, se tomó la decisión de aportar el 10% de la remuneración del trabajador, con un tope de 90 UF, o sea, no se podía ahorrar más de $162.000 mensuales (cifra actualizada).
Posteriormente el sistema abrió diversas otras alternativas de ahorro voluntario que permitían al trabajador alcanzar un mejor promedio de jubilación.
Mientras el sistema daba sus primeros pasos y se enmarcaba en el paradigma del empleo para toda la vida las perspectivas eran excelentes. Se hacían hasta cálculos felices con un ahorro de 40 años para vivir unos 10 años jubilados. El festín era tremendo.
Pero el panorama cambió sustancialmente y el sistema no se ajustó a la nueva realidad. Ahora un alto porcentaje de los trabajadores ya no viaja en “tren”, sino en “colectivo”. Tiene trabajos temporales, a contrata, por proyectos, free-lance, subcontratos, sistemas que afectan a los trabajadores privados y estatales.
Estos trabajadores no cotizantes temporales del sistema de AFP y muchos de ellos han abandonado el sistema buscando nuevos caminos para el ahorro.
Esto está determinando que los cálculos felices de los 80 y 90 ya no sirvan. Muy pocos trabajadores podrán jubilar a los 60 o 65 años de edad. La mayoría esta perdiendo su condición de imponente del sistema a corta edad y las jubilaciones anticipadas hacen nata. Según datos oficiales el 61% de los cotizantes está jubilando anticipadamente.
Hay personas con 45 años que ya están dejando de imponer porque el mercado laboral no esta generando empleos a partir de esa edad. Hay excepciones, pero son miles los que han dejado el mundo de las imposiciones en la AFP.
Otro factor que incrementa el desafío, es el aumento de la edad de las personas. Si antes un varón jubilaba a los 65 y vivía hasta los 74, ahora la edad de sobrevida está llegando a los 90 años. O sea, ahora se trabaja hasta los 45 años de edad con imposiciones en la AFP para vivir otros 45 años jubilados. Con esto no hay sistema que aguante.
¿Cuáles serian entonces las soluciones? Entre otras:
1.- Incrementar el % de ahorro, de un 10% a 13 o 15% sobre los sueldos.

2.- Buscar un método para que los independientes que no imponen lo hagan obligadamente, a través de una retención en las boletas de honorarios y que vaya a un fondo en la AFP.

3.- Generar nuevos instrumentos de ahorro, fuera del sistema de AFP, para que la generación de los SIN EMPLEO, PERO CON TRABAJO ahorre...
El tema no se resuelve con bajar las comisiones o los sueldos de los gerentes, abrir el sistema a los Bancos, NO….eso es como reducir el alcoholismo disminuyendo el tamaño de las botellas.
¿Cuál es el futuro?:
Los trabajadores del futuro viajarán en 4x4, deberán ser desmontables, descartables, desechables o hasta virtuales y el empleo seguro será pieza de museo. Lo que si habrá y mucho será trabajo bajo otras formas de operar, inclusive una persona de 80 o más años aún podrá mantenerse activa y generar ingresos, pero sin empleo. La mayor longevidad abrirá nuevas puertas al trabajo.
¿Qué cree usted que estamos preparando en las Universidades chilenas donde todos buscan un aval para ingresar?
¿Jóvenes para viajar en tren, colectivo o 4x4? ……
Creo que viajeros en tren y de esos que no funcionan. Prepárese, el futuro ya no es la continuación del presente con algunas modificaciones. Vivimos un cambio de época, no una época de cambios.

Quiénes se beneficiaron con la privatización de las AFP (I)

25 de Mayo del 2006
Quiénes se beneficiaron con la privatización de los fondos de pensiones (I)
por Manuel Riesco
Es creencia popular que las AFP constituyen una suerte de alcancía, en la cual están depositados sus ahorros previsionales, protegidos con garantía estatal, además.
Muy por el contrario, la recaudación destinada al fondo de pensiones es traspasada de inmediato, principalmente a grandes conglomerados privados, los cuales por cierto los invierten “al tiro” en sus giros de negocios respectivos.
Adicionalmente, las AFP descuentan comisiones fijas del fondo de pensiones y, conjuntamente con sus Cías. de seguros coligadas, se embolsan íntegramente las comisiones variables.
Ni siquiera han financiado pensiones, puesto que los bonos de reconocimiento traspasados por el fisco han sido suficientes para pagar prácticamente todos los beneficios percibidos hasta el momento, por los afiliados y sus sobrevivencias.
El denominado fondo de pensiones no consiste entonces en dinero, sino en acreencias – diferentes papeles, como acciones y bonos - sobre flujos futuros de las empresas que recibieron y gastaron dichos fondos, así como futuros impuestos en el caso de los prestados al Estado.
Contrariamente a lo que piensa la ciudadanía, no existe tampoco ninguna garantía que dichos préstamos van a ser reintegrados.
Ello depende solamente de la integridad de los deudores, la cual por cierto difícilmente puede ir más allá de su solvencia. Por ejemplo, cuando en octubre del 2005 los fondos de pensiones perdieron en un mes el equivalente a un año de cotizaciones, nadie repuso dicha pérdida.
Es probable que el mes en curso (mayo 2006), el fondo de pensiones sufra pérdidas multimillonarias nuevamente, puesto que las bolsas mundiales han sufrido fuertes pérdidas.
Tampoco es efectivo, como se difunde a menudo, que los fondos de pensiones se hayan utilizado principalmente en financiar viviendas, puesto que menos de un 5% del total está invertido en bonos hipotecario.
También es pequeña la parte que se destina a financiar proyectos de infraestructura, monto que en el caso de las concesiones alcanza actualmente al 1,8% de los fondos totales.
Parte de los fondos, equivalentes al 15.3% del total, fueron traspasados a instituciones del Estado, principalmente el Banco Central y la Tesorería, que han absorbido conjuntamente el 11.6% de los fondos totales.
El INP ha sido el destinatario de US$2.925 millones, equivalentes al 3.7% de los fondos totales, los que ha retornado a las AFP en forma de bonos de reconocimiento, los cuales a su vez financian casi todos las pensiones otorgadas por estas últimas.
En este sentido, todavía funciona en Chile el sistema de reparto, puesto que una parte pequeña de los descuentos previsionales se han destinado a pagar pensiones, “al tiro,” por esta vía indirecta.
Finalmente, empresas del Estado, principalmente el Banco del Estado, Metro, CODELCO, Ferrocarriles y ENAP han recibido conjuntamente un 5.4% de los fondos totales.
Llama la atención, sin embargo, que mientras empresas privadas no bancarias han sido destinatarias de miles de millones de dólares, CODELCO sólo ha recibido 285 millones.
En conjunto, el Estado y sus empresas han sido el destinatario de un 20.7% de los fondos totales.
Sin duda, los principales destinatarios del grueso de los fondos de pensiones han sido los grupos económicos privados.
Grupos chilenos y extranjeros establecidos en el país han recibido 37.141 millones de dólares, correspondientes al 47.5% del total de los fondos, mientras otros 24.826 millones, que equivalen al 31.8% del total, ha sido transferido al extranjero, principalmente a fondos de inversión estadounidenses.
Es decir, empresas privadas del país y del extranjero han recibido cerca del 80% de los fondos de pensiones.
Un tercio de los fondos invertidos en Chile ha sido entregado a sólo 5 grupos, tres ellos relacionados con los controladores de las principales AFP.
Los grupos Santander, Luksic, Yarur, Endesa y BBVA, han recibido 18.300 millones de dólares, equivalentes al 34.3% de los fondos invertidos en el país.
Un conjunto de 13 grupos económicos han recibido 26.654 millones de dólares, que equivalen al 50% de estos fondos.
Un total de 209 grandes empresas privadas utilizaron en su beneficio 37.141 millones de dólares, que equivalen al 69,7% de los mismos.
El 30.3% restante está invertido en instrumentos del Estado y empresas públicas.
A marzo del 2006, los fondos invertidos en Chile alcanzaban a 53,298 millones de dólares, que representan el 68.2% del total de los fondos de pensiones.
Los principales receptores de fondos previsionales son los grupos españoles establecidos en Chile. Entre los 13 mayores receptores de fondos hay cinco grupos españoles, Santander, Endesa, BBVA, Telefónica, y Aguas Andinas, que en conjunto han recibido 11.609 millones de dólares, que equivalen a un 21,8% del total de los fondos invertidos en Chile.
Otros grupos españoles son asimismo grandes receptores de fondos, entre los cuales se encuentran varias concesionarios de infraestructura.
Hay que consignar que los grupos españoles Santander y BBVA controlan Bansander y Provida, respectivamente, AFP que conjuntamente deciden el destino de inversión del 43% del total de los fondos de pensiones.
Los principales grupos económicos nacionales son asimismo grandes receptores de fondos, destacando los grupos Luksic, Yarur, Matte, Saieh, y Angelini, todos los cuales han recibido más de mil millones de dólares cada uno, y 4.332 y 3.408 millones, en el caso de los dos primeros.
Otros grupos que han recibido inversiones significativas de los fondos de pensiones son los dueños de cadenas minoristas Paulmann y Solari.
Llama la atención que entre los principales favorecidos con las inversiones de las AFP se encuentran grupos estrechamente identificados con la dictadura, o nacidos al alero de las privatizaciones, como los ya mencionados Yarur y Saieh, pero también Hurtado–Fernández, del Real, de Andraca, y nada menos que el ex yerno del dictador, Ponce Lerou.
Todos ellos han recibido aportes de los fondos de pensiones que exceden con mucho su importancia en la economía.
Cabe mencionar que Ponce Lerou ha recibido un total de US$467 millones de las AFP, y todos los grupos mencionados han recibido más de 400 millones de dólares cada uno, bastante más de lo que han recibido el Metro, Codelco, Ferrocarriles y ENAP, que son las únicas empresas estatales que han percibido estas inversiones.
Otros 24,826 millones de dólares están invertidos en el extranjero, un tercio de ellos en 4 fondos de inversión, y la mitad en 8 fondos.
El grueso en instrumentos privados de renta variable, fondos de inversión y acciones de empresas.
La seria exposición que ello significa – basta con que uno o dos de estos fondos entren en falencia, como suele ocurrir casi inevitablemente en períodos largos de tiempo -desmiente categóricamente la idea que la inversión en el extranjero mejora la seguridad de los fondos.
Existen asimismo alternativas de compartir riesgos con fondos externos los cuales no requieren sacar ni un solo peso del país.

Quiénes se beneficiaron con la privatización de los fondos de pensiones

28 de Mayo del 2006
Quiénes se beneficiaron con la privatización de los fondos de pensiones
(II) por Manuel Riesco*
¿Quién ordeña la vaca lechera?
Como es bien sabido, todos los parámetros económicos presentan una elevada variabilidad, la cual es por lo general cíclica. La tasa de interés y las bolsas de valores, por ejemplo, que constituyen la base del sistema de AFP y de los mecanismos de capitalización en general, son las más variables de todas. El que el sistema de pensiones chileno descanse exclusivamente en la capitalización constituye no sólo un problema para la mayoría de menores ingresos, quiénes no tienen capacidad de ahorro suficiente, y quedan por tanto al margen de la cobertura del sistema. El mecanismo así concebido significa asimismo un serio problema para quiénes si tienen dicha capacidad de ahorro – es decir, para los asalariados de ingreso superior al promedio - , puesto que sus pensiones presentan un grado de incertidumbre inaceptable. Adicionalmente, dicho mecanismo condena a las mujeres a pensiones inferiores a los hombres, puesto que jubilan antes y viven más, y deben por tanto sostener más años con el mismo fondo.
¿Cuál es entonces la fuente de financiamiento del mecanismo de reparto, que ha permitido a los principales países del mundo – incluido Chile hasta 1981 -, a lo largo de más de un siglo, garantizar a sus poblaciones pensiones definidas y crecientes al ritmo de los salarios, y a las mujeres condiciones similares a los hombres?
En contraste con la variabilidad de las pensiones que dependen de la capitalización, el mecanismo de reparto constituye la base principal de los sistemas de pensiones en todo el mundo, porque su base de recaudación es asimismo definida, y se asienta sobre las dos variables económicas más estables, y que son al mismo tiempo aquellas que crecen de manera más consistente: el número de trabajadores asalariados ocupados, y el nivel medio de salarios. En Chile, el flujo de cotizaciones previsionales es muy sustantivo, más que suficiente para pagar pensiones equivalentes a las del INP, y crece constantemente a una tasa que duplica el crecimiento de los adultos mayores.
Dicho flujo se origina en los descuentos previsionales a los salarios y al 2005 totalizó 1.940.844 2 millones de pesos (1,9 billones), equivalentes a 3.500 millones de dólares, aproximadamente. Ha crecido de 859.253 millones (pesos 2005) en 1990, es decir, se ha multiplicado por 2.3 veces en quince años, lo que equivale a una tasa de crecimiento de 5.6% anual, en promedio. El 10% destinado al fondo de pensiones, y que las AFP traspasan inmediatamente hacia los grupos económicos destinatarios, principalmente, el 2005 alcanzó a 1.578.141 millones de pesos (aproximadamente 1,6 billones). A ello hay que agregar las comisiones que cobran las AFP y sus cías. de seguros coligadas, las que en el mismo año promediaron 2.3% de los salarios y sumaron 362.703 millones de pesos.
Como referencia, el costo total de las pensiones no asistenciales pagadas por el INP alcanza actualmente a poco más de 1.5 billones de pesos anuales, incluyendo los beneficios que reciben los pensionados, las sobrevivencias y los inválidos, además de algunas pensiones no contributivas, como reparaciones y otras. En otras palabras, los descuentos previsionales actualmente destinados al fondo de pensiones podrían solventar perfectamente las pensiones públicas no asistenciales. Dichas pensiones cubren actualmente a tres de cada cuatro adultos mayores, aproximadamente, y su tasas de re reemplazo promedio se acerca al 70% de los salarios medios.
Como se ha mencionado, por otra parte, en Chile los adultos mayores crecen a una tasa de largo plazo de apenas 2.6% anual, y en los últimos quince años dicho ritmo ha sido del orden de 3% anual. A ese ritmo, se requieren veinte y cuatro años para duplicar el número de adultos mayores, mientras las contribuciones salarias más que se duplicaron en quince años, como se ha visto. Es decir, la masa de descuentos a los trabajadores activos crece casi el doble de rápido que el número de trabajadores pasivos, aún manteniendo constante el porcentaje de descuento. Ello desmiente en forma categórica las apreciaciones catastrofistas a este respecto, que usualmente difunden quiénes pretenden descalificar la viabilidad del sistema de reparto, para sostener el régimen de capitalización individual. Las cifras mencionadas demuestran sin lugar a dudas la factibilidad y sustentabilidad del sistema de reparto como mecanismo de financiamiento de pensiones definidas.
El impacto regresivo del sistema de AFP sobre la distribución del ingreso
Prácticamente todas las cotizaciones previsionales se han traspasado a los emisores de instrumentos financieros adquiridos por las AFP y Cías de seguros, y a estas últimas empresas. Entre 1990 y 2005, los beneficios previsionales totales recibidos por los afiliados a las AFP han sumado 4.461.648 millones, mientras los bonos de reconocimiento traspasados por el fisco a las AFP han totalizado 4.402.156 millones (ambas cifras en pesos del 2005). Es decir, los bonos de reconocimiento han financiado prácticamente todas las pensiones pagadas por las AFP y sus Cías de seguros relacionadas, durante estos años.
Es interesante hacer el ejercicio de considerar en conjunto a las AFP y las Cías de seguros que intervienen en el sistema previsional. Si se las puede considerar como un sistema al cual los afiliados aportan sus cotizaciones previsionales totales, las que el fisco complementa con bonos de reconocimiento, y del cual perciben pensiones de diverso tipo, incluidas las de invalidez. Por otra parte, adquieren derechos sobre el fondo de pensiones manejado por dicho sistema.
Visto de esta manera el sistema, entre 1990 y 2005, el fondo de pensiones ha crecido desde 4.492.298 millones a 37.897.036 millones, ambas cifras en pesos del 2005. Es decir, el fondo acumulado ha crecido en 33.604.738 millones. Por otra parte, los afiliados han recibido beneficios en el período que suman, como se ha mencionado, 4.461.648 millones. De esta manera, los haberes de los afiliados, por así decirlo, suman 38.066.386 millones en el periodo. Por otra parte, los mismos afiliados han contribuido con 22.978.944 millones en cotizaciones totales, y el fisco les ha traspasado un subsidio de 4.402.150 millones, ya referido, en bonos de reconocimiento. Adicionalmente, la revalorización neta del fondo por intereses y ganancias, además del saldo neto de cotizaciones voluntarias y otras, ha sumado 10.685.286 millones. Todas las cifras anteriores están en pesos del 2005, como se ha mencionado.
Expresadas las cifras anteriores como porcentaje de los haberes totales de los afiliados en el período, es decir, los beneficios recibidos más los aumentos del fondo, resulta que las cotizaciones dan cuenta de un 60.4% de los haberes, los bonos de reconocimiento un 11.6% de los mismos, y la revalorización del fondo un 28.1%, lo cual suma el 100% de los haberes (cuadro). Finamente, si se considera el flujo financiero de los afiliados con el sistema en su conjunto, se aprecia que estos aportan en forma neta, año tras año, la suma de las cotizaciones más los bonos de reconocimiento, menos los beneficios recibidos. Adicionalmente, aportaron el fondo inicial. Como resultado de este esfuerzo de ahorro, tienen derechos sobre el fondo final. Entre 1990 y el 2005, los aportes netos así definidos sumaron 22.919.452 millones, el fondo inicial en 1990 era de 4.292.298 millones, y el fondo final el 2005 sumaba 37.897.036 millones. Todas estas cifras en pesos del 2005. Si se calcula la tasa interna de retorno de todos estos flujos anuales, resulta una rentabilidad de 3.5% anual promedio, en el período considerado.
En otras palabras, en el período considerado, los asalariados han traspasado a los grandes grupos económicos, y a las AFP y Cías de seguros relacionadas, cotizaciones por un total de 23 billones de pesos, equivalentes a 43.671 millones de dólares, a una tasa promedio de 3.5% anual. Por su parte, las AFP han traspasado parte de esas cotizaciones, a grandes grupos, principalmente, y también al Estado, a la tasa de rentabilidad del fondo, que se aproxima al 10% anual, en promedio. Sin embargo, la mayor parte de dicha rentabilidad se diluye para los afiliados, puesto que como se ha mostrado, la rentabilidad neta de las cotizaciones totales, descontados los beneficios y el aumento del fondo, no excede el 3.5% anual. La diferencia se la embolsan las propias AFP y las Cías de seguro relacionadas, así como otros intermediarios que prestan servicios a estas industrias, como los corredores de bolsas y otros intermediarios financieros, entre otros.
Independientemente de quiénes son los principales beneficiarios, si los grupos que reciben las inversiones, las AFP y Cías de seguros u otros intermediarios, lo relevante es que la tasa efectiva que reciben los asalariados es muy baja. De esta manera, se produce un traspaso de recursos muy cuantiosos desde este grupo social hacia los grandes empresarios, principalmente. Puesto que la cifra traspasada es muy significativa –equivale al 40% del PIB, aproximadamente, en los últimos quince años -, el impacto de este mecanismo sobre la distribución del ingreso es muy regresivo.
A lo anterior hay que agregar, como se ha mencionado en trabajos anteriores (Cenda 2006, INP-Cenda 2005 a,b) el efecto de los cuantiosas franquicias tributarias que benefician a los sueldos más elevados en las AFP, las que suman el doble de lo que el fisco gasta en pensiones asistenciales para adultos mayores.
Cabe mencionar que cualquier incremento en la tasa de cotizaciones, o en la edad de jubilación, o en las obligaciones de cotizar para los independientes, se traduce necesariamente en un agravamiento de este mecanismo de redistribución regresiva del ingreso que representa el sistema privado de pensiones. En particular, un incremento en la tasa de cotización significa además una transferencia entre las PYMES – a las cuales les incrementa el costo salarial -, y los grandes grupos, puesto que las primeras no obtienen ni un solo peso del fondo de pensiones. Todo ello reclama el restablecimiento de un mecanismo de previsión de reparto, en el cual el destino de las contribuciones salariales no sean los grandes grupos, sino directamente los jubilados. Ello contará con una mucho mayor legitimidad social.

domingo, 19 de agosto de 2007

El negocio de las AFP

Concentración y mercado no competitivo en el negocio de las AFP
por Alexis Guardia B.
Después de 25 años de funcionamiento del sistema privado de pensiones, el alto grado de concentración alcanzado, en términos de oferentes de servicios (AFP) confirma una vez más que en el desarrollo de una economía de mercado, propio por lo demás al desarrollo capitalista, la tendencia natural es llegar a concentrar la propiedad de la oferta; la realidad y la literatura económica es abundante en demostrarlo.
Actualmente solo existen 6 AFP, después que el sistema comenzara con 12 operadores y llegara a un máximo de 21 en 1994. Es así como a través de un proceso progresivo de fusión y absorción, la AFP “Provida” administra los fondos del 43% de los afiliados y la AFP “Habitat” administra un 24%.
Esta concentración no solo trae consigo muchas consecuencias económicas, también arrastra efectos en el ámbito de la distribución del poder en la sociedad.
La explicación es muy simple y casi obvia, las AFP canalizan el ahorro obligatorio de los trabajadores hacia la compra de acciones y bonos de preferencia de grandes empresas domesticas y extranjeras.
Así, a fines del 2005 los seis fondos de pensiones administraban activos por 74,8 mil millones de dólares, equivalente a dos tercios del PIB de ese año, de los cuales 30% estaba invertido en el extranjero y un 47% en instrumentos de renta variable (acciones).
Con el paquete de acciones que estas Administradoras poseen pueden nombrar parte del directorio en las más importantes empresas, y desde allí hacer los negocios pertinentes de expansión o creación de nuevas filiales en variados campos incluidos el de los medios de comunicación, seguros y establecimientos Universitarios.
La convergencia del proceso de privatización durante el régimen militar y la participación de las AFP en la canalización de capitales generados por los trabajadores, fue reproduciendo una nueva estructura de poder en la economía en torno a nuevos y tradicionales grupos económicos. Por otra parte la tecnocracia que acompaño al régimen militar también hizo su entrada en la nueva estructura de poder económico. Ministros y altos ejecutivos del régimen pasaron a ocupar directorios y puestos gerenciales en las AFP o en empresas en que ellas tenían presencia
Sin embargo, justo es recordar que después de 16 años de gobierno de la Concertación también comienzan a registrase este mismo tipo de desplazamientos de la tecnocracia gubernamental concertacionista hacia los directorios de las AFP.
A diferencia de Estados Unidos o Europa, donde el uso de cuentas de capitalización individual es un acto voluntario y complementario al sistema de reparto que sí es obligatorio.
En el caso de Chile, a los trabajadores se les descuenta mensualmente del salario bruto una cotización obligatoria en torno al 12,4% y con un límite de 60 Unidades de Fomento. De este porcentaje, por ley un 10% va a las cuentas individuales de ahorro previsional, y la diferencia del orden del 2,4% va dirigido a financiar los seguros de invalidez, y sobrevivencia ( en general con Compañías de Seguros coligadas a las AFP) y la comisión para la AFP.
Finalmente existe una comisión de un monto fijo que cada AFP cobra según su criterio, independiente del nivel de sueldo bruto y por tanto regresiva
Sin embargo estas comisiones fijas rara vez han significado más del 10% del total de ingresos por
¿De cuánto son las ganancias no competitivas que capturan las AFP?
¿Es demasiado elevado el costo de administración del sistema previsional?
En lo que se refiere a las ganancias anormales resultado del bajo nivel de competencia se puede observar a través de las relativamente altas rentabilidades (patrimonial) de las AFP respecto al sistema financiero-bancario.
En efecto estas han estado siempre por arriba, salvo el periodo 1994-96 que tienden a igualarse, pero a partir de 1997 estas se han empinado del 20% al 32%, para situarse en los últimos tres años en torno al 28% en tanto las rentabilidades del sistema financiero fluctúan entre el 10% y el 20% para el mismo período
Más aún expertos en cuestiones previsionales y académicos de la Universidad Católica concluían en un estudio que el negocio de la administración de pensiones habría generado rentabilidades de 53% en promedio entre 1999 y 2003 habida cuenta de los activos intangibles .
No es de extrañar entonces que según distintos estudios de empresas consultoras, los gerentes generales de AFP son los ejecutivos mejor pagados del sector privado con una remuneración liquida de 23 mil dólares mensuales en el año 2000.
Entre los años 1994 y 1999 se produce una disminución de las AFP de 21 a 8, y en ese período la competencia se hace por vía de los gastos comerciales (más vendedores y regalos para nuevos afiliados) pero no por comisiones más bajas. Se trata del clásico problema de la competencia oligopólica que se compite por diferenciación del producto y no por precios, cuestión coherente con el hecho de que ya en 1994 tres AFP concentraban el 67% de los afiliados (Provida, Habitat, Santa María).
En los períodos en que existió una lucha por conquistar partes relativas del mercado y lograr economías de escala, no hubo en consecuencia competencia de precios sino de marketing, con lo cual se revela el carácter oligopólico que siempre ha tenido este mercado.
¿Que sentido tiene ahora que los trabajadores, que son además clientes cautivos, comparen y busquen la AFP mas conveniente a sus necesidades si la tarifa es prácticamente una sola?
Abrir el negocio de las pensiones a nuevos actores podría a conducir a comisiones mas bajas, ¿por que entonces no dejar entrar a los bancos chilenos que tienen infraestructura de sucursales, base de clientes y gama de servicios financieros?
En su origen se excluyo a los bancos locales de este negocio, no solo porque los bancos estaban a comienzos de la de la década del ochenta colapsados, sino por otras razones que siguen vigentes. De tal modo que las AFP son de giro único y los bancos no pueden entrar al negocio. Deseos no le faltan a este sector para entrar pero el desembarco de los bancos en el negocio de pensiones no garantiza un mercado más competitivo y es muy difícil impedir el conflicto de intereses entre las demás áreas de negocios de los bancos así como difícil es evitar la venta ligada de productos financieros.
Sin embargo, la presencia de los bancos o de los grupos empresariales dueños de ellos están ya en la propiedad de varias de las AFP, particularmente los grupos de bancos extranjeros tales como el Citigroup, y los españoles Santander y BBVA, pero los bancos no administran directamente los fondos de pensiones.
La entrada de los bancos al negocio de pensiones plantea potenciales conflictos de interés que pueden terminar afectando a los trabajadores cotizantes pues podrían generarse inversiones mas riesgosa de los fondos, o acentuar las tendencias concentradoras pues se trataría de un operador que esta en dos mercados; si una empresa que necesita financiamiento y para ello emite bonos, lógicamente los bancos están interesados en colocar estos bonos pero si al mismo tiempo ellos pueden comprar estos bonos por las vías de la colocación de los fondos de pensiones en inversiones entonces habrá un numero limitado de bancos que controlarían el mercado del crédito y que además controlan el mercado de las AFP.
Para concluir parece cada vez mas evidente que para contrabalancear el enorme poder que administran actualmente seis AFP, es dar origen a una AFP pública que de acuerdo a los antecedentes del Instituto Nacional de Previsión(INP) ellos pueden trabajar con costos de administración y con márgenes de ganancias mas bajos que los del sector privado, sin sacrificar eficiencia.

AFP otra desigualdad

Informe Marcel: Mucho peor de lo esperado
por Manuel Riesco

El diario La Tercera (22/6/2006) ha adelantado el contenido del informe de la comisión asesora para la reforma provisional, el que ha sido anticipado a la comisión interministerial encargada de preparar el proyecto de ley respectivo. Según informa el diario, el contenido del informe incluye uno de los cambios más resistidos a nivel político, como es el aumentar la edad de jubilación de las mujeres.
No sólo eso. Rebajan la pensión mínima (la "escalonan"), aumentan los aportes al sistema de los afiliados y el Estado, rebajan más aún las regulaciones sobre la discrecionalidad de las AFP para manejar los fondos y sacarlos al extranjero, no tocan la estructura de la industria, excepto cosmética que no cambiará nada.
Desde luego, el modelo basado exclusivamente en la capitalización individual sigue intacto. En resumen, imposible peor.
El país entero debe darles una respuesta contundente, algo de lo cual se ha insinuado en el rechazo inmediato, unánime e indignado que tales “propuestas” han provocado.
La composición de la referida comisión, integrada mayoritariamente por personeros estrechamente apegados a la industria y al modelo, no auguraba nada bueno. Tampoco las declaraciones de su presidente. Ello fue denunciado en su momento, entre otros por Cenda, en carta enviada a la Presidenta de la República. Ahora, según confirma la Tercera,” dicha mayoría se ha expresado en el contenido del informe evacuado.
Ni los más pesimistas, sin embargo, esperaban un informe tan desatinado como el que publica La Tercera. La comisión asesora se ha superado a si misma.
Es completamente inaceptable la pretensión de subir la edad de jubilación a las mujeres. Ello significa dejar establecida la pérdida de derechos que en la práctica el sistema de AFP significa para ellas. Es decir, en lugar de corregir un sistema que está entregando menos derechos que los que otorga el sistema antiguo, se opta por rebajar los derechos para adecuarlos a aquellos disminuidos que pueden ofrecer las AFP.
En el sistema antiguo, las mujeres chilenas tienen derecho a jubilar a los 60 años, exactamente en las mismas condiciones que los hombres a los 65. En ambos casos, el monto de su jubilación se calcula en base a sus últimas remuneraciones y el número de cotizaciones, y en el caso de las mujeres, se les abonan cotizaciones adicionales por maternidad.
Ciertamente, todas las pensiones del antiguo sistema son de por vida, y benefician también a las sobrevivencias. En las AFP, en cambio, las mujeres -también los casados- tienen menores jubilaciones que los hombres solteros, aunque sus fondos sean iguales.
Según el mecanismo de cálculo de las AFP, ellas deben financiar una sobrevivencia promedio mayor. Adicionalmente, si una persona determinada tiene la mala suerte de sobrevivir más allá de la expectativa de vida promedio, la pensión se reduce a la mínima si era antes de un monto superior, o simplemente se extingue, puesto que los fondos se acaban.
Ahora, se pretende además impedirles que jubilen a los 60 años. Aún a los 65, sus pensiones seguirán siendo inferiores a las de los hombres.
En Chile actualmente, por ejemplo, 2/3 de los adultos mayores son mujeres, las que por otra parte conforman poco más de 1/3 de los cotizantes.
Todos los sistemas se basan, asimismo, en el principio que los activos mantienen a los pasivos, y siempre los que contribuyen más aportan a los que contribuyen menos.
Adicionalmente, los derechos previsionales se adquieren siempre de la misma manera – existe un mínimo para todos, y de ahí para arriba se reparte según los aportes efectuados durante la vida activa. La principal diferencia entre unos sistemas y otros es la institución que media entre pasivos y activos, garantizando a los primeros la solidaridad de los segundos.
En el sistema arcaico, dicha mediación y garantía corrían por cuenta de la familia. En los sistemas de reparto corren por cuenta del Estado, mientras en la capitalización “a la chilena,” descansan principalmente en las empresas privadas.
En el primer caso, el Estado recauda cotizaciones a los activos y las reparte de inmediato entre los pasivos.
En el segundo caso, las empresas reciben la mayor parte de las cotizaciones – en el caso chileno a partir de 1981, el 80% de ellas ha ido a parar a manos de un reducido grupo de grandes conglomerados privados, uno de los cuales es el propietario de “La Tercera” -, a cambio de la promesa de devolverlas incrementadas más adelante.
Naturalmente, de cumplirse tal promesa, serán los trabajadores activos de ese momento quienes aportarán los flujos de utilidades y pagos de intereses a partir de los cuales se pagarán las jubilaciones de los pasivos de entonces.
Asimismo, quienes aportan más a dichos flujos aportarán más al pago de las acreencias de los jubilados. En los sistemas de reparto, el Estado está en condiciones de garantizar pensiones definidas, porque conoce con precisión las recaudaciones de los cotizantes, las que siempre crecen además, incluso durante las recesiones.
En la capitalización, en cambio, los retornos de las empresas y también los derechos de los jubilados, están sujetos a las fluctuaciones de las bolsas y los tipos de interés, los cuales a su vez dependen de los ciclos económicos. En muchos casos, las empresas que recibieron las cotizaciones originales habrán dejado de existir, o no estarán en condiciones de cumplir lo prometido, con lo cual buena parte de aquellas habrán ido a fondo perdido.
Esa es la experiencia de sistemas de capitalización que fracasaron rotundamente, como del que existía en Francia durante la entreguerra, y tuvieron que ser reemplazados por sistemas de reparto.
Los únicos sistemas de capitalización que han subsistido son administrados por el Estado y los propios cotizantes, y están invertidos casi en su totalidad en instrumentos de renta fija o en bienes raíces, como el de Singapur o el de Suiza.
Como se puede apreciar, el nivel de conocimiento y la profundidad que reflejan tales opiniones son parecidos a los que evidencian algunos pegajosos “analistas” políticos, que lo único que demuestran es que nunca la han practicado, ni siquiera dirigiendo un consejo de curso. En lugar de aumentar la edad de jubilar de las mujeres, lo que se requiere es establecer un mecanismo diferente, que entregue pensiones definidas y dignas a todos, hombres y mujeres, casados y solteros.
En la propuesta de Cenda a la comisión asesora (ver www.cendachile.cl), se propone y fundamenta, fijar como base mínima los beneficios que hoy día otorga el sistema antiguo. Es decir, recalcular las pensiones de todos los jubilados por AFP, de modo subir sus pensiones al mismo nivel que hubiesen tenido bajo el régimen antiguo. Adicionalmente, se propone mejorar el mecanismo de cálculo de estas pensiones definidas, siguiendo un modelo adoptado recientemente en Suecia, que considera no sólo las últimas remuneraciones, sino todas las contribuciones de la vida de los afiliados.
Para financiar este cambio no es necesario aumentar las obligaciones de los afiliados, es decir, basta con el 12.5% de descuento actual. Sin embargo, si es necesario redirigir parte de dicho descuento al restablecimiento gradual del sistema de reparto.
Como se muestra en dicho estudio, las cotizaciones actuales suman 1.9 billones de pesos anuales (millones de millones), mientras que el costo de las jubilaciones pagadas por el INP, las que cubren a tres cuartas partes de los adultos mayores, es de 1.5 billones anuales.
Es decir, las cotizaciones actuales bastarían para otorgar a todos os adultos mayores pensiones de un nivel similar al del INP. adicionalmente, el estudio muestra que el flujo de cotizaciones crece constantemente y a una tasa anual promedio de 6%, mientras que el número de adultos mayores crece sólo al 3% anual.
Puesto que actualmente el fisco paga todas las pensiones de vejez, el fondo de reparto inicial tendría que corregir sólo las jubilaciones de vejez de las AFP, que son alrededor de 130 mil. Para ello basta con redirigir al fondo de reparto dos o tres puntos porcentuales, de los 12.5 que se descuentan a los salarios. Es decir, basta con eso para restituir a todos los jubilados por AFP los derechos que gozan quiénes están en el INP, incluido el restituir a todas las mujeres el derecho a jubilar a los 60 años en las mismas condiciones que los varones a los 65.
Esta propuesta es perfectamente factible y moderada. No crea distorsión alguna sobre la economía, no implica tocar los fondos acumulados ni aumentar los descuentos ni a los trabajadores ni a las PYME.
Tampoco genera cargo alguno sobre el fisco. Solo requiere, por cierto, abandonar gradualmente el sacrosanto principio de la capitalización individual y avanzar gradualmente hacia un sistema más equilibrado, que combine reparto y capitalización. Por otra parte, es completamente inaceptable, reducir la pensión mínima, so pretexto que ello es requisito para aumentar la cobertura.
El "escalonamiento" propuesto por la comisión asesora no es otra cosa que un eufemismo para rebajar la pensión mínima. En efecto, a los que tienen 20 años se les otorga el mínimo, a los que tengan 10 media mínima.
¿Cual es el mínimo entonces, el entero o la mitad?
Por el contrario, es necesario y perfectamente factible establecer el derecho universal a una pensión pública básica de un valor mínimo de 100 mil pesos mensuales.
Las medidas propuestas por la comisión asesora tampoco afectan en nada a la industria de AFP. Por el contrario, aumentan su margen de discrecionalidad en la inversión de los fondos. La licitación de paquetes de afiliados es una medida cosmética. La inclusión de los bancos, sin cambiar la estructura de la industria, aumentará la concentración en lugar de disminuirla.
En efecto, sólo quedarán AFP que tengan bancos coligados, como ocurre ahora con las principales. Lo que se requiere, por el contrario, es cambiar la estructura de la industria. Establecer un sistema nacional de pensiones, en el cual la afiliación de todos sea al INP.
Dicha institución deberá centralizar la recaudación y los pagos, así como todas las demás funciones que tengan economías de escala. Ciertamente, dicha institución luego verá como opera dicho sistema, pudiendo subcontratar servicios con varios operadores, como lo hace hoy.
Actualmente el INP recauda y paga más cotizaciones y pensiones que el conjunto de las AFP. Bien puede hacerse cargo de todas estas funciones, a un costo mínimo.
La gestión de los fondos bien puede dispersarse en muchos operadores, como se hace en Suecia, en que un sistema de estas características cuenta con 600 operadores de fondos, incluyendo uno estatal, que es el más importante.
Finalmente, es inaceptable sobre todo la pretensión de mantener la capitalización como pilar exclusivo del sistema de pensiones chileno.
Ello condena a la clase media a pensiones inciertas, en las cuales todas las mujeres quedan con pensiones inferiores. Adicionalmente, los chilenos no van a aceptar que durante otros veinte años, sus cotizaciones se destinen a préstamos y aportes a grandes empresas privadas, como ha venido ocurriendo desde que se privatizó el sistema de pensiones.
En efecto, como muestra un reciente estudio de Cenda entregado a la comisión asesora, entre 1990 y 2005, los trabajadores aportaron 23 billones de pesos (millones de millones de pesos 2005) a las AFP y compañías de seguros coligadas.
En el mismo período, éstas pagaron pensiones por 4.4 billones. Sin embargo, al mismo tiempo, el fisco les traspasó bonos de reconocimiento por 4.4 billones.
Es decir. ni un solo peso de las cotizaciones se utilizó para pagar pensiones.
¿Adonde fue entonces el dinero?
Parte importante, -2,5 pesos de cada 12,5 pesos cotizados- se lo embolsaron las propias AFP y compañías de seguro coligadas.
Otra parte, equivalente al 20% del fondo final, se prestó al fisco.
El grueso, sin embargo, el 80% del fondo total, se prestó a grandes conglomerados económicos. Un 30% del total está en el extranjero, la mitad en manos de sólo ocho fondos de inversión.
El 50% del total está en manos de 20 empresas que operan en Chile, y la mitad en manos de sólo 13 grupos económicos.
Eso no puede continuar.
Es necesario que las cotizaciones vuelvan a utilizarse para pagar pensiones. Para ello es indispensable reponer gradualmente el sistema de reparto, y reducir gradualmente la capitalización a un rol complementario, como existe en países más avanzados. Sólo medidas de esta naturaleza generarán un sistema capaz de concitar amplio consenso nacional.
Así lo han afirmado recientemente académicos de prestigiosas universidades y centros de estudios, que representan a un amplio arco político (ver www.cendachile.cl). Sus recomendaciones deben ser ahora tomadas en cuenta por la comisión interministerial. El informe de la comisión asesora, en cambio, deberá ser archivado en el museo de la inequidad, como tantas otras medidas de un período neoliberal que vive sus últimos estertores.