domingo, 19 de agosto de 2007

Obispo Goic llama a superar “escandalosas” diferencias en la distribución del ingreso

Presidente de la Conferencia Episcopal invitó “con profundo respeto” a debatir sobre la deuda con los más pobres de chileObispo Goic llama a superar “escandalosas” diferencias en la distribución del ingreso
Dialogar para resolver las “escandalosas diferencias” en la distribución de los ingresos es el llamado que ayer hizo la autoridad religiosa, tras cumplir un exitoso rol como mediador en el conflicto que sacudió a la principal empresa del país durante más de un mes.
El presidente de la Conferencia Episcopal, obispo de Rancagua, monseñor Alejandro Goic, advirtió ayer que “el conflicto va a venir” si el país, en su conjunto, no trabaja por lograr una mayor justicia social.
El hombre que logró sentar a la mesa de diálogo a los ejecutivos de Codelco, de las empresas contratistas y a los dirigentes de la Confederación de Trabajadores del Cobre (CTC), facilitando con ello un acuerdo en que cada parte debió ceder, llamó a debatir y buscar una fórmula para tener una distribución más justa de la riqueza en Chile.
“Hemos crecido y estamos creciendo y ojalá sigamos creciendo, al cinco, seis o siete por ciento. En un país donde el 90 por ciento son creyentes en Cristo, donde hemos resuelto juntos el paso de un régimen de facto a uno democrático, ¿no será el momento ya de abrir un gran debate nacional para ver cómo distribuimos la riqueza? Yo me pregunto: ¿Es posible vivir con un sueldo mínimo de 140 mil pesos? Con profundo respeto, invito a debatir esta deuda pendiente que tenemos con los más pobres de Chile”, declaró.
El obispo de Rancagua agregó que “hago un llamado a los hombre de fe a que nos pongamos una mano en el corazón a que crezcamos en equidad y justicia social, porque o sino el conflicto va a venir”, añadió.

DIALOGO SOCIAL

Firme partidario del diálogo social que impulsa el ministro del Trabajo, Osvaldo Andrade, monseñor Goic sostuvo en entrevista a Radio Cooperativa que “ojalá que la sociedad chilena en momentos de paz y tranquilidad, no cuando aún está caliente un conflicto como fue el tema de Codelco con los contratistas, pudiéramos sentarnos a dialogar para resolver, a mi juicio, un problema que hay en la sociedad chilena, y que nuestra declaración y desde hace muchos años están reiterando: las diferencias escandalosas que existen en el país en relación a la distribución de los ingresos”.
La autoridad religiosa de la VI Región añadió que este tema debe analizarse “desde una postura ética” y recalcó que la Iglesia busca en estos casos de conflicto “ser vínculo de unión, de comunión en una situación que ha sido muy compleja”, en respuesta al empresario de la CMPC, Eliodoro Matte, quien criticó a quienes facilitaron el acuerdo porque, en su opinión, con ello creaban un clima antiempresarial.
“La Iglesia lo que hizo fue ser puente, no mediadora y se logró la pacificación de los espíritus. Todos tenemos que hacer un gran esfuerzo para ser un país mas justo y dialogar serenamente”, manifestó.

DESCUBRIR LA HUMANIDAD

Monseñor Goic agregó que en ese proceso “lo que hizo Codelco fue descubrir a los dirigentes en su humanidad y los dirigentes descubrieron a los ejecutivos como seres humanos”.
Goic recordó que desde que encabeza el organismo, hace casi tres años, ha mantenido la política de “tener las puertas de la Iglesia abiertas a toda persona que quiera dialogar con paz y con respeto” y criticó a los medios de prensa que “cuando la Iglesia habla a temas de moral sexual, le dan cobertura, pero cuando habla de temas de moral social, no”.
La Iglesia Católica ha reiterado su profunda preocupación por las consecuencias que puede tener en el país la brecha entre ricos y pobres. Así lo hizo el 18 de julio, en medio del conflicto, cuando la Conferencia Episcopal alertó sobre las inequidades en la subcontratación, luego que el propio obispo Goic se ofreciera para facilitar el encuentro, a petición de los trabajadores, sin ser escuchado por Codelco.
Asimismo, el arzobispo de Santiago, Francisco Javier Errázuriz, llamó a la cuprera estatal a “ser un ejemplo” en materia de condiciones laborales.

Las Verdaderas Cifras de la Desigualdad

En los últimos tiempos se han celebrado abusivamente -por parte de la tecnocracia del MIDEPLAN y otros exponentes de este conglomerado- los supuestamente exitosos resultados de la Casen 2006. De hecho algunos como Antonio Cortés Terzi, director ejecutivo del Centro de Estudios Sociales Avance, sostienen que estos resultados apoyan, empíricamente, las concepciones de las culturas de centroizquierda sobre la relación entre el crecimiento y la superación de la pobreza y que no existe una relación lineal ni unidireccional entre la tasa de crecimiento y la disminución de la pobreza.
Cortés Terzi tiene razón en que esa relación lineal no existe, pero no por los resultados que muestra la Casen sino más bien por los que oculta, tal como será demostrado en este artículo.Por otra parte, Mario Marcel, ha sostenido que la puesta en duda de la Casen se debe básicamente a desconocer que la reducción de la pobreza es fruto no sólo del crecimiento económico sino de las políticas sociales aplicadas por la Concertación.
Pero se olvida -o quiere deliberadamente desconocer- que otros sectores venimos criticando los resultados de la Casen mucho antes que la derecha, y que lo hacemos porque ésta demuestra hechos absurdos e inconsistentes teórica y empíricamente, puesto que la pobreza medida por las reales necesidades de las personas no se ha reducido sino aumentado y la desigualdad tampoco ha retrocedido.
Probablemente, lo que más se ha discutido es el hecho altamente cuestionable de la reducción de la pobreza, puesto que hay comunas en que este flagelo aparece siendo reducido en más de un 50% cuando no hay ninguna razón para que así ocurra, salvo el evidente y obvio argumento de rebajar tanto la línea de pobreza o fijarla unilateralmente siguiendo metodologías previamente aplicadas, independientemente de si se ajustan o no a la realidad, de tal forma que la pobreza aparezca como un problema en franco retroceso.
A estas alturas uno debería extrañarse de que aún queden personas pobres en Chile, dada la forma en que ésta se mide, con una línea de pobreza de 47 mil pesos mensuales. Pero, siendo las cifras un lenguaje, éstas pueden utilizarse tanto para decir la verdad como para mentir, para usar la razón como para abusar del sofisma.
Hasta ahora, lo que se ha puesto en cuestión es la supuesta reducción de la pobreza, pero nada se ha dicho acerca de la también absurda y supuesta reducción de la desigualdad. Hay omisiones metodológicas que levantan gruesas dudas sobre el manejo de la información por parte de los especialistas del MIDEPLAN y del propio gobierno.Según la Casen 2006, la desigualdad entre el 10% más rico y el 10% más pobre cayó a 31 veces.
Lo primero que resulta odioso es la utilización del ingreso familiar para hacer la comparación, cuando el MIDEPLAN sabe muy bien que las familias ricas son menos numerosas y, en consecuencia, la utilización del ingreso familiar oculta el hecho de que los sectores más pobres no sólo tienen un ingreso familiar más bajo sino que también lo deben repartir entre más personas, lo que agudiza y agrava las condiciones de los más pobres. Si consideramos el ingreso per cápita, la desigualdad entre los más ricos y los más pobres sería, según la propia Casen, de 53 veces.
La segunda curiosidad es el ingreso medio de una persona rica –unos 890 mil pesos más o menos-, lo que a todas luces y para cualquier chileno resulta por lo menos jocoso y trágico a la vez. No es posible imaginar a un Angelini ganando 900 mil pesos mensuales. Según la Casen, basta con tener un ingreso de 500 mil pesos para ser parte del 10% más rico de Chile.
Esto obviamente no tiene sentido y es lo que nos induce a pensar que los hombres verdaderamente ricos no están en las encuestas que hace la Casen. Se desprende de la simple observación de los datos Casen, una gigantesca subestimación del ingreso de los más ricos.
Como ya se ha dicho, los señores feudales no contestan las encuestas y los expertos de MIDEPLAN, que deberían saber esto, no corrigen ese enorme sesgo que presenta la Casen, a pesar de que sí compatibilizan su información con la del Banco Central cuando los ocupados no reportan ingresos o no declaran arriendos.
No hay el menor esfuerzo en ajustar los datos relacionados con la participación en la propiedad de acciones, las operaciones en bolsa o la participación en directorios de grandes empresas. Las utilidades de la banca y de los exportadores no están en la Casen. Si ajustamos el ingreso calculado por la Casen para el 2006 con la información del ingreso nacional disponible del Banco Central, llegamos a una grosera subestimación del 41% y, entonces, la diferencia entre el 10% más rico y el 10% más pobre que informa la Casen sube de 31 a 88 veces.
Así también, la desigualdad en el ingreso per cápita pasa de 53 a 148 veces, mostrando a Chile como el país con la mayor desigualdad del planeta.Tampoco es cierto que la desigualdad esté disminuyendo, pues haciendo el mismo ejercicio para los años anteriores –ajustar el ingreso de los más ricos con la información del ingreso personal disponible de las Cuentas Nacionales del Banco Central- el 10% más rico mostraba un ingreso 69 veces superior a los más pobres el 2003 y de 54 para el 2000 a nivel de ingreso familiar y, en relación al ingreso per cápita, la desigualdad aumenta de 91 veces en el 2000 a 116 en el 2003 y a 148 en el 2006.
Esto si es consistente pues no debemos olvidar que el 2006 es posterior a la enorme acumulación de riqueza que favoreció el gobierno de Lagos. De allí que la desigualdad -teórica y empíricamente- debe ir en aumento y no en retroceso como nos indica la Casen 2006.
La pobreza y la desigualdad crecen cuando los pobres o las grandes mayorías no tienen representación política en el Estado y, hoy por hoy, éste no sirve sino los intereses privados del capital y ha renunciado a lograr el bien público. Contrariamente a lo que Cortés Terzi y a Mario Marcel les gustaría, el crecimiento económico empobrecedor y concentrador de la riqueza que opera en Chile, no ha reducido ni la pobreza ni la desigualdad.
Marcel Claude, Economista.

PSU, otra inequidad

A PROPÓSITO DE LA POLÉMICA SOBRE EL AUMENTO DE LA BRECHA ENTRE COLEGIOS PRIVADOS Y MUNICIPALIZADOS:
LA PSU REFLEJA LA INEQUIDAD DE LA EDUCACIÓN, PERO NO LA PROVOCA
Esa es una de las conclusiones a las que llegaron seis expertos reunidos por "El Mercurio" para analizar los resultados del test 2007.

MARCELA MIRANDA Y CARMEN RODRÍGUEZ

Tras los resultados de la PSU, de la emoción y del festejo de los "puntajes nacionales", quedaron las frías cifras que muestran una realidad: la brecha entre la educación municipal y la particular pagada. Los puntajes promedio obtenidos por ambos tipos de establecimiento mostraron diferencias aún mayores que en años anteriores.
Esta vez, los municipales pasaron de 459 puntos promedio a 457; y los particulares pagados, de 586 a 598. El aumento de la brecha fue comentario obligado esta semana. Y los expertos advirtieron que había que considerar en ello el aumento de 30 mil alumnos de escasos recursos que esta vez pudieron dar la prueba gracias a becas para el arancel.
Por ello, al controlar los factores socioeconómicos en el análisis, se ve que la brecha no ha aumentado. "Cuando se ajustan los promedios de acuerdo a la escolaridad de los padres y al nivel de ingreso familiar, se acortan las distancias", aclara Jorge Manzi, académico de la U. Católica y miembro del comité técnico de la PSU.
Según las cifras de Manzi, cuando se controlan estas variables, no sólo se acorta la brecha desde 120 a 40 puntos entre colegios particulares y municipales, sino que también esta distancia se mantiene estable en el tiempo, lo que se aprecia al observar los procesos de selección desde la última PAA aplicada en 2003 hasta la PSU 2006 .
El investigador de la UC dio a conocer este análisis frente a un panel de académicos de distintos sectores, reunidos por "El Mercurio" para debatir en torno a la PSU y a la crítica que se le ha hecho en torno a no ayudar a compensar la inequidad del sistema educacional chileno.
Los seis expertos coincidieron en que no se podría culpar al test de la inequidad que está reflejando, ya que éste sólo entrega señales. Pero ¿es el instrumento correcto para la selección universitaria dada la inequidad de nuestro sistema escolar?
"La PSU sí contribuye a aumentar la brecha porque se concentra en los contenidos de la enseñanza media, y el acceso ellos es inequitativo", afirmó SOLEDAD ARELLANO, del Centro de Economía Aplicada de la Facultad de Ingeniería Industrial de la Universidad de Chile. "Y esto ocurre no sólo porque los colegios particulares son mejores, sino también porque sus alumnos tienen acceso a preuniversitarios".
Eso sí, aclaró que "no sabemos si con la PAA se habría mantenido esta brecha porque no hay estudios de control; por lo tanto, no se podría decir que la PSU aumentó la distancia".
En este punto coincidió Cristián Bellei, sociólogo del programa de Investigación en Educación de la U. de Chile: "Desde el punto de vista de un alumno, no es equitativo que me seleccionen para la universidad a través de una prueba en la que preguntan cosas que a lo mejor nunca tuve la oportunidad de aprender, porque esa posibilidad tuvo que ver con el lugar donde me tocó nacer". Y agrega: "Mientras más nos alejemos de la familia y de la escuela, más equitativo sería".

Para el educador Diego Ibáñez, en cambio, "lo del nivel socioeconómico es una excusa para no dar educación de calidad". Según él, por ejemplo, el programa oficial de lenguaje y comunicación es "una bofetada al sentido común, fuente de inequidad y una vergenza nacional".
Jorge Manzi y Erika Himmel -quienes formaron parte del equipo que creó la PSU- aseguraron que al implementarse esta prueba, nunca se prometió más equidad, pese a que algunos panelistas recordaban lo contrario. "Lo que se hizo fue una promesa de mayores oportunidades de aprendizaje", dijo Himmel.
¿Por qué? Porque de este modo, explicó Manzi, se alineaba la prueba de selección con el curriculum escolar, pues la PAA contemplaba contenidos sólo hasta primero medio. Y puso un ejemplo: "Cuando mi hija estaba en cuarto medio, la profesora de matemática no sabía cómo motivar a sus alumnos porque ellos sabían que esa materia no entraba en la PAA, así que estaban todos haciendo facsímiles bajo el escritorio".
"Que una prueba se base en el currículo permite que las oportunidades de aprendizaje tengan un efecto. Porque cuando as pruebas se desalinean de los contenidos, no hay un incentivo para que los profesores atiendan al currículo para poder mejorar los aprendizajes. ¿Cómo incentivas a un profesor a enseñar algo que no sirve?", afirma Manzi.
"Es verdad, uno no puede pensar sin contenido, pero no estupideces", arremete Ibáñez. "Mi problema es con la calidad e la prueba, con la forma precipitada que se llevó a cabo, sin facsímiles, sin validación; lo digo desde el punto de vista de los profesores".
Desafíos superiores
La PSU está cumpliendo su cuarto año y todos los participantes en el debate coincidieron en que se deben seguir studiando sus resultados.
Para Cristián Bellei, las universidades tienen responsabilidad en la selección de los alumnos. "Una opción es quedarse con los mejores según el actual sistema que refleja la inequidad. Y otra es tomar más en cuenta la experiencia escolar de cada estudiante: privilegiar a los que han demostrado ser más competentes en sus contextos sociales".
En esa línea Jorge Manzi mencionó la decisión de algunas universidades de dar cupo a los mejores alumnos de los uintiles más pobres. "Esto no se va a resolver rápido, así que hay que empezar a tomar medidas compensatorias".
Voces en debate
"Sé que la inequidad no está dada por la PSU. El problema es con la calidad de la prueba, especialmente la de lenguaje.
Los textos, la selección de antologías, son aberrantes". Diego Ibáñez Langlois, asesor pedagógico de los colegios Seduc.
"No culpemos al instrumento. Pruebas como la PSU entregan señales y puede ser que éstas no nos gusten. Pero las políticas de equidad no son cambiar los instrumentos de medición sino otras cosas". Jorge Manzi, investigador UC, miembro del comité técnico de la PSU.
"La inequidad en las oportunidades de educación son enormes y no se resuelven con afinar la PSU. Hay que cambiar el istema de admisión universitaria; ajustar el currículum a las necesidades reales y la PSU al currículum". Cristián Bellei, nvestigador, U. de Chile.
"Aquí no basta con que el Estado inyecte recursos. El sector privado también tiene que ponerse. Podrían aumentar los rupos empresariales que adopten colegios". SOLEDAD ARELLANO, investigadora, Facultad de Ingeniería, Universidad de Chile.
"Antes había más instrumentos de selección y por ello el sistema parecía más equitativo. Sería bueno poder seleccionar los alumnos sobre la base de lo que uno quiere encontrar en ellos. Hay que abrirse a otras formas de selección".
Carolina Velasco, Libertad y Desarrollo.
"Las universidades son libres de usar el sistema de admisión que quieran. Es cierto que existe el Aporte Fiscal Indirecto, que se asocia a los mejores puntajes PSU. Han trabajado tres comisiones para eliminarlo y nunca se ha logrado". Erika Himmel, académica U. Católica.

El Salario Mínimo v/s El Salario Ético

Hoy leyendo Reportajes de La Tercera (publicado ayer) encontré una columna del periodista Ascanio Cavallo que debo comentar acá, y que trata del tema que ésta semana, gracias a las palabras de un sacerdote católico, estuvo en el debate publico….El Salario Mínimo v/s El Salario Ético (o Sugerido, según el médium del partido popular)

En dicha columna se habla de una izquierdización del debate al ver que temas como la “equidad y la distribución se imponen…a la eficiencia y el crecimiento”, incluyendo conceptos que no pueden ser soslayados como el de sostener que “cuando la iglesia entra al debate económico” es un síntoma claro que “la moral social está inquieta”; o que el desalojo propuesto hace un tiempo, ante la discusión salarial de hoy, es una estrategia que “ha envejecido como un proyecto de otra época histórica”; o de la incapacidad del partido de la Señora Presidenta para “apropiarse legítimamente del cambio que ha estado experimentado la sociedad chilena”…

Pero quiero detenerme en la afirmación que hace sobre la situación económica actual, calificándola de una “prosperidad nacional que llega sólo a unos pocos” y justificando el elevado tono de las últimas demandas laborales por la existencia de empresas que pudiendo generar equidad cediendo utilidades en beneficio de los salarios no lo han hecho; donde el “rigor y la austeridad se han aplicado en una sola dirección” y que los trabajadores ya no aceptan el sacrificio “en beneficio del crecimiento, la productividad y la paz social” como lo han hecho desde el retorno de la democracia.

Este diagnostico sobre lo irreal de la teoría del chorreo (con doble R) ya esta bastante asumido en gran parte de la sociedad, ahora es el momento de pasar al tratamiento…a la acción…de ver como impedimos este vertiginoso avance hacia el neoliberalismo puro y sin frenos, regulaciones o mejoras por parte del Estado.

La Concertación hace ahora un llamado formar una mesa de debate con políticos, autoridades, empresarios y actores sociales para llegar a una solución sobre el tema; pero la solución esta mucho más al alcance de la mano…¿A caso nuestros representantes no cuentan ya con el apoyo social para tomar medidas?¿es falso que una reestructuración tributaria mejoraría considerablemente la abismante inequidad actual?...

Con la verdadera voluntad y convicción política para solucionar el tema; con el consenso real sobre que la desigualdad es “EL TEMA” pendiente de estos 17 años de gobierno concertacionista; y con las mayorías parlamentarias existentes la solución resulta mucho más simple que un volador de luces como esa mesa de debate…

No es ilógico pensar que es en la desigualdad que ha generado el sistema económico donde se sustentan muchos, sino todos, los grandes temas que hoy complican al pueblo: la delincuencia es un síntoma de la exclusión social y la falta de oportunidades, los conflictos educacionales sólo afectaban a un sector del alumnado, el transantiago entorpece la rutina de los que (hoy por hoy lamentablemente) debemos recurrir al transporte público para trasladarnos por la capital, en fin….como hay unos pocos que están bien y parecen tener un futuro mucho más auspicioso, el resto no puede dejar sentir RABIA E IMPOTENCIA al ver que el crecimiento es para unos pocos.

Parece que hace rato perdieron la brújula sobre los “problemas reales de la gente”

¿Cuánto ganái?


Álvaro Bardón dijo que la gente común y corriente percibe una “corruptela” estatal que lo decepciona, que las becas se regalan a los hijos de los políticos y que cuando era funcionario público le pagaban
una “cagá”.
Las abuelas siempre decían que hablar de plata era de pésimo gusto. Casi un insulto. Saber cuánto ganaba un tío era un tema tabú y por lo tanto no se preguntaba. Punto. Hoy día sigue siendo difícil hacer esta pregunta en un país donde el 80 de la población vive con menos de 300 lucas. Es más fácil sacar la información del colegio donde estudian hijos y sobrinos que transparentar la liquidación mensual de quien sea.
Se gana poco en Chile y esto es independiente de si eres abogado, periodista, profesor, electricista, nana o jardinero. Esta semana escuchaba a una colega que me decía que este mes su boleta de honorarios es de 120 mil pesos. Es titulada de la Católica, vive en el sector oriente de la capital y su nana gana más que ella y se alimenta mejor. La política del chorreo nos estafó a todos, pienso al escucharla. Definitivamente para trabajar en Chile hay que tener espíritu de estudiante en práctica. Que los empresarios devuelvan la plata es el grito desesperado de un pueblo pobre como el nuestro. Tan pobres somos que en invierno las casas son más frías por dentro que por fuera. ¡Qué horror! Tan ridículo y mentiroso es este modelo que los subcontratados reciben su sueldo mínimo con traje y corbata. Como si la tenida diera cierta dignidad al monto. Que los políticos se ocupen en serio de este error divino, porque es como un castigo del cielo esto de la desigualdad.
Somos gastadores compulsivos del sueldo que soñamos tener. Compramos casas imposibles de pagar. Algunas mujeres cargan en carteras, trapos y zapatos más de lo que ganan ellas y sus maridos juntos. Y ellos, con tal de no ser menos, pagan los copetes de los amigos sin culpa. Las nuevas generaciones deberían aprender a hablar de lucas tal como hablan de condones. Si seguimos así, pensarán que este país es un paraíso laboral. Que estudiar no será necesario porque heredarán algo de sus papás. Los pobres y la clase media no saben que de seguro heredarán deudas y que, con suerte, la jubilación de la mamá alcanzará para pagar remedios y una que otra cosita para el pan.
La iglesia ya lo dijo, los chilenos necesitan sueldos éticos, pero cada vez que una autoridad o el periodismo muestran la pobreza, los dueños del capital saltan como ranas.
Esta semana la organización Un Techo para Chile, que tiene su historia con esto de levantar mediaguas en campamentos, organizó un seminario para conversar justamente sobre el calentamiento social. Invitaron a los economistas álvaro Bardón y Nicolás Eyzaguirre, al historiador Gabriel Salazar, al escritor Rafael Gumucio y al inversionista y candidato presidencial Sebastián Piñera. Les hablaron a cientos de jóvenes universitarios en el edificio Diego Portales. Pensar en desigualdad, pobreza, bajos sueldos e injusticia social fue fácil en este sitio, porque los jóvenes presentes comparten con las comunidades más desposeídas del territorio nacional. Aunque se vean abajistas, defienden su trabajo frente a la crítica de quienes dicen de ellos que son simples peones de la conciencia católica facha.
En fin. Álvaro Bardón hizo sacar las primeras risotadas, con su lógica histórica de privatizarlo todo y reducir el Estado.
El ex hombre de los bancos Central y Estado dijo también que la gente común y corriente percibe una "corruptela" estatal que lo decepciona más aún. Que las becas, por ejemplo, se regalan a los hijos de los políticos y que cuando era funcionario público le pagaban una "cagá". Gumucio, el segundo en disertar, consideró burdo el análisis del catedrático de la Finis Terrae, pero fue más pesimista a la hora de retratar el estado de ánimo laboral: "La gente no se compra la idea del futuro", agregó.
Así, sin futuro y sin Estado, le tocó al ex ministro de Hacienda explicar la ausencia de sueldo ético en Chile. A Eyzaguirre lo esperaba Piñera. La locomotora llegó primero, mientras el ex hombre de la billetera fiscal conversaba con una periodista que insistía en hacerle una entrevista. Piñera, instalado en el podio, buscaba a Eyzaguirre, mientras el laguista se hacía el lindo con la profesional.
¡Qué pena que haya perdido la compostura este ex ministro! Ya no es el mismo Nico que se emocionaba en Enade al hablar de los derechos humanos. Desde que se fotografió en el "The Clinic", tomando melón con vino, lo perdimos. O sea, ¿se imaginan si mañana aparece el pánzer sentado en una mesa con la guata al aire y comiendo como salvaje frente a una cámara? Sería atroz. Nadie votaría por él. Después de la imagen del "The Clinic", Eyzaguirre hasta camina distinto ¿será porque se separó? Ya no carga glamour, ahora chacotea, se mata de la risa, se tupe con los micrófonos, se burla de algunos argumentos de los panelistas y, claro, los jóvenes se ríen de su gracia. Yo lo miro y no puedo sacarme la imagen del melón. Me cuesta acostumbrarme a que el ex hombre de Teatinos 120 se muestre así tan poco serio. Pero en fin, su respuesta económica al problema de la desigualdad salarial se solucionaría con aumentar los impuestos a los ricos. Así de simple. Es lo que quisiéramos muchos, pero hasta ahora nadie se atreve.
A su lado, el millonario Piñera esperaba su turno para disparar. Reconoció como una pretensión moral inaceptable que la Concertación se crea la única capaz de gobernar en democracia. "Esta superioridad moral termina agotando", agregó el presidenciable RN. Y apeló a un acuerdo nacional para superar la pobreza. "Gastemos la plata con ese objetivo", dijo. Lo penoso es que nadie le ha dicho que no puede gobernar. Eso sí, tiene que esperar que lo elijan porque hasta ahora que yo sepa nadie desaloja a nadie o eso espero. Una última cosa, ojalá Piñera alguna vez entienda que la frustración que lo consume cada vez que pierde es algo muy parecido a la rabia de los miles de trabajadores que intentan vivir con el sueldo mínimo. Perder, definitivamente duele. Con o sin ética.